El nuevo desafío chino a Trump

Actualizado el 11/02/2025 a las 23:47
Con todos los sobresaltos, presiones y amenazas de Donald Trump en sus primeras tres semanas en la Casa Blanca, quien de verdad ha causado un auténtico revuelo mundial es un ingeniero chino en informática de nombre Liang Wengfeng. Prácticamente desconocido, Liang Wengfeng, fundador de la empresa DeepSeek, ocasionó recientemente la mayor caída de valor de una empresa en la bolsa de Nueva York al perder las acciones de Nvidia 600.000 millones de dólares. Una auténtica barbaridad.
La conmoción causada por las implicaciones del nuevo modelo de inteligencia artificial de DeepSeek ha trastocado los planes de Silicon Valley para imponer el desarrollo de la nueva revolución industrial y tecnológica: la inteligencia artificial.
También deja a Trump y a su nuevo delfín agitador, Elon Musk, con el pie cambiado en su pretensión de constituir una presidencia imperial con el despliegue de todo su poder económico, militar y tecnológico para imponer la hegemonía mundial de EEUU.
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Un dicho muy popular explica en una frase el equilibrio actual del poder económico en el mundo: mientras los estadounidenses inventan, los chinos fabrican y los europeos se dedican a aprobar normas para todo.
Pues bien, Liang Wengfeng, de 39 años, ha demostrado que los chinos ya han pasado a la fase de la innovación adelantándose en varios años a su supuesto retraso en el desarrollo de la inteligencia artificial.
La ventaja competitiva de Estados Unidos en el desarrollo de la inteligencia artificial ha saltado por los aires porque de la noche a la mañana se ha acercado el equilibrio del poder tecnológico entre Estados Unidos y China. Ha surgido un inesperado nuevo desafío chino a Trump.
Lo más curioso del laboratorio DeepSeek es que en realidad es un negocio secundario de la empresa matriz fundada por Liang Wengfeng llamada High Flyer y dedicada a gestionar activos de inversión por valor de 13.000 millones de dólares con consultorías basadas en modelos de inteligencia artificial.
Ese es el negocio real de Liang Wengfeng, y su osadía le ha llevado a ofrecer gratuitamente a todo el mundo su modelo de Chatbot de inteligencia artificial que puede descargarse a través de cualquiera de las aplicaciones de Google o Apple.
¿Cómo los ingenieros chinos de DeepSeek han logrado por un precio muy barato desarrollar el sistema gratuito por el que ChatGTP cobra un mínimo de 200 dólares mensuales?
Las empresas tecnológicas estadounidenses están analizando lo que ha hecho el equipo de Wengfeng y, por el momento, han llegado a la conclusión de que han utilizado los microprocesadores de Nvidia menos sofisticados comprados en Singapur para experimentar múltiples opciones hasta conseguir que su modelo funcione igual que el ChatGTP.
Las pruebas realizadas con DeepSeek han confirmado que en 1.500 consultas se han detectado respuestas neutras que curiosamente tienen relación con los asuntos más delicados para el gobierno chino: desde la masacre en la plaza de Tiannamen en1989 a las relaciones de China con Taiwán. En todo lo demás, las consultas con DeepSeek están al mismo nivel de calidad que el modelo ChatGPT de la empresa OpenAI que dirige Sam Altman. Justamente OpenAI y Nvidia son dos de las empresas más afectadas por la audacia innovadora de Liang Wengfeng.
En su segundo día en la Casa Blanca, Trump anunció a bombo y platillo la puesta en marcha del proyecto Stargate con OpenAI, Oracle y el banco Softbank para la creación de 20 centros de datos con una primera inversión de 100.000 millones de dólares que podrían llegar hasta los 500.000.
La gran duda ahora es si es necesario tal volumen de inversión cuando DeepSeek ha logrado con 200 ingenieros y una mínima fracción de esa cantidad lo mismo que OpenAI para desarrollar su ChatGPT y sin los microprocesadores de Nvidia de última generación.
La cachetada a Trump confirma que China es el gran adversario de Estados Unidos. Está por ver si las ya conocidas tácticas negociadoras de Trump pueden dar con China el mismo resultado que con México o Canadá.
Ya desde su época de magnate del sector inmobiliario y hotelero en Nueva York, Trump utilizaba las amenazas para elevar al máximo la presión y el pánico de su adversario hasta lograr el mejor posicionamiento ante un eventual acuerdo. Las tácticas de negociación con China serán de otro nivel. Por el momento, Trump pretende reducir la influencia de China en Iberoamérica y por eso ha enviado a Panamá a su secretario de Estado, Marco Rubio, para que el Canal no sea controlado por ninguna empresa china. Esto demuestra que el pulso entre Washington y Beijing marcará de lleno la presidencia de Trump y que el ingeniero Liang Wengfeng se ha adelantado y elevado el reto entre ambas potencias a cotas imprevistas hasta ahora.
Emilio Sánchez Carlos. Periodista