Rendimiento decreciente

Actualizado el 10/02/2025 a las 23:51
"Agotado del todo”, dice confesando cómo se siente un hombre de pelo blanco en los vestuarios de la agrupación deportiva. Viene de disputar su partido semanal de pádel, pero parece que en la cancha no le ha ido todo lo bien que esperaba.
- "Tienes 71 años”, responde sentado en la cabina de al lado su compañero de partido un instante antes de levantarse para dirigirse al baño que está a pocos metros. “La nuestra es una edad difícil, de rendimiento decreciente”, añade por el camino.
- "En rendimiento decreciente llevo veinte años”, repite el agotado que alza la voz para que llegue a su amigo que se aleja. “Uno empieza a hacerse viejo cuando pierde pelo en las piernas y le nace con fuerza en las orejas”, concluye.
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Por efecto del comentario un chico joven que escucha la conversación se toca el lóbulo derecho como buscando pelillos y yo mismo, me miro las piernas. Vengo de una sesión de ‘spining’ y me resisto a perderme esta entretenida charla. El compañero ríe el comentario y de regreso se coloca frente a la puerta de su cabina. Va a decir algo pero el amigo entonces, arquea las cejas y con un dedo le señala el pantalón. “Has olvidado subirte la cremallera”.
- "Mierda. ¡El principio del fin!”, dice exagerando cada sílaba. “Antes si veía que alguien olvidaba abrocharse me entraba la risa. Luego empecé a avisar a los amigos cuando les ocurría y ahora empieza a pasarme a mí”.
- "Rendimiento decreciente”, ya sabes. Yo, en el pádel. Tú, en la bragueta… Pero no viene solo. ¿No te ha pasado que estás buscando las gafas y descubres al rato que las llevas en la mano, o que vas a por una manzana y cuando llegas a la cocina te preguntas a qué venía yo aquí...”
- "Peor aún, bajas al supermercado a comprar algo de última hora y cuando te plantas en la tienda te dices…, ¿pero a qué venía yo, señor?”
Se lo cuentan mientras abandonan el vestuario. Reparo que uno de ellos ha olvidado la pala en la cabina. La recojo y salgo corriendo detrás.
-¿Rendimiento decreciente?, me permito bromear cuando los alcanzo y ofrezco la pala.
- "¡Para nada!, responde uno de ellos. !Nos gusta dejar alguna para la semana que viene!”
-"Así no se nos olvida en casa”, remata el otro y ambos rompen en una carcajada”.