"Kim Jon Un castigó a un ministro suyo dormilón que se traspuso mientras daba la turra. Lo mató con un cañón. Al embajador en Bélgica, Sánchez le mandó una cartita con el cese"

Publicado el 06/02/2025 a las 05:00
Trump, que cada día sale con una distinta, ha asegurado que quiere construir una especie de Riviera en Gaza. No es tan fácil: hay que elegir las farolas, los enchufes. Aquí irá el polideportivo, la Monumental, un murito para que se sienten los enamorados a pensar el nombre de su primer bebé.
No es que estén raras las relaciones internacionales, es que Oriente Próximo es un PGOU como aquellos cuando todos los pueblos querían una urbanización con campo de golf. En realidad, el plan es antiguo y asumido por la izquierda israelí y consiste en ahogar a los de Hamás en dinero, pero nunca les convino porque solo se suicidan los tiesos.
Me estoy acordando de cuándo un 14 de julio alguien tiró pacas de paja en la andanada de Sol y parecía que estábamos viendo a José Tomás desde un granero. Picaba que no veas, porque antes, la gente te hacía 'putadicas' y ahora solo te cancelan.
¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA
Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF
La política internacional tiene un punto raro como cuando la gente se retoca las fotos y aparecen posando con tres piernas o una oreja pocha. Leo en los periódicos que el ministro de Asuntos Exteriores ha cesado al embajador en Bélgica por quedarse dormido durante una de sus intervenciones.
A mí me gusta cuando estoy hablando y la gente se queda neque, y pienso en la cantidad de cosas que habrá hecho ese día, si comió mucho tendría apetito, y me digo: “Mira qué rato está echando el bendito”. Otras veces, me dice una señora que duerme conmigo cada noche, porque la gente en este país es así de educada y el que le caes bien, te lo dice y el que no, se acuerda de tus muertos en silencio salvo desagradables excepciones, naturalmente.
Kim Jon Un también castigó a un ministro suyo dormilón que se traspuso mientras daba la turra. Lo mató con un cañón. Al embajador en Bélgica, Sánchez le mandó una cartita con el cese, que siempre es mejor. La política es una turra pero siempre fue peligroso soñar.
Ahora los diplomáticos tienen los ojos más abiertos que Marujita Díaz. Hacen su agosto los vendedores de cafeteras y los motoristas que cruzan Europa con sus sobres que contienen sucintas balas de papel. Acaso la carta que termine conmigo ya se haya enviado. Prefiero pensar como cantaba Sabina que el pino de mi ataúd aún no ha sido plantado.