Violencia sexual: una lacra de cercanía

La mayoría de las agresiones sexuales son cometidas por el entorno de la víctima. Datos tan repudiables como condenables y ante los que no cabe mirar para otro lado como sociedad

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Editorial DN

Publicado el 28/01/2025 a las 05:00

El primer estudio sobre violencia sexual contra las mujeres jóvenes en Navarra, impulsado por el Instituto Navarro para la Igualdad, retrata que la mayoría de las agresiones sexuales, nada menos que el 89%, son cometidas por el entorno de la víctima. Puede tratarse de los propios familiares o parejas en el entorno doméstico, pero también cuando las agresiones se dan en un contexto de ocio, son muchos más los casos en los que el agresor era un amigo o conocido de la víctima. Datos tan espeluznantes como repudiables y condenables, y ante los que no cabe mirar para otro lado por cuanto interpelan a la sociedad en su conjunto. 

La violencia sexual representa una lacra que está lejos desgraciadamente de ser erradicada, y así lo evidencian las cifras. El número de agresiones y de mujeres supervivientes ha aumentado en los últimos años, con una tendencia continuada. En Navarra, en 2024 fueron 369 las denuncias registradas, y el 70% de las víctimas era menor de 30 años. Si esto ya es lo suficientemente elocuente, conviene tomar nota de lo expresado por la coordinadora del estudio, que llamó la atención sobre la existencia de “una importante cifra negra” que es todo aquello que no se denuncia, y que tendría que ver con “la culpa y la vergüenza” que viven las víctimas. 

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El camino que queda sigue siendo largo, es más que evidente, porque tal y como señalan los expertos “la violencia sexual está muy naturalizada, se silencia muchas veces y queda bastante impune”. Además, piden dejar de poner el foco sobre las víctimas. La violencia sexual constituye una de las peores formas de violencia que existe, y para la resolución de un problema de tamaña magnitud es necesario sumar al conjunto de los ciudadanos. Ello pasa, entre otros, por una mayor implicación de los hombres para poder ayudar a acabar con la impunidad del agresor, y por la educación y la concienciación de los más jóvenes, influenciados por la pornografía y las redes sociales, que evite pasos atrás. La intervención institucional, que trata de poner freno a la violencia machista, necesita del respaldo y participación de todos.

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