Cartas de los lectores
¿Es solvente el Hospital de Tudela?


Publicado el 27/01/2025 a las 05:00
Es evidente que las cosas no suceden porque sí, y que todo tiene una causa. La evolución de la sanidad navarra durante los últimos años ha experimentado un deterioro paulatino, llevándonos a la lamentable situación actual. De ser un modelo de excelencia en gestión sanitaria, motivo de orgullo y envidia para otras regiones, hemos pasado a ser una comunidad marcada por el desencanto. Las listas de espera, nunca vistas antes en Navarra, hacen que los pacientes vivan con angustia e incertidumbre. Y no debemos olvidar que acudir al médico no es un capricho, sino una necesidad. Esta situación ha empujado a muchos ciudadanos a recurrir a la sanidad privada, lo que, a su vez, está comenzando a colapsar ese ámbito y a disparar los precios de los seguros de salud.
En paralelo, los trabajadores del Servicio Navarro de Salud también sufren un nivel de desmotivación equiparable al de los pacientes. La presión laboral y las largas jornadas de trabajo han aumentado significativamente los índices de rotación del personal sanitario. Este fenómeno, en unos puestos tan cruciales, ha llevado a una degradación de la atención sanitaria, alcanzando límites muy preocupantes.
Pues bien, el Hospital de Tudela no es ajeno a esta realidad. La falta de médicos en ciertas especialidades, así como de personal cualificado en general, es alarmante. Más inquietante aún resulta la repetición de casos trágicos. En mi pueblo, Arguedas, en el último mes han fallecido dos personas jóvenes tras complicaciones que derivaron en paradas cardiorrespiratorias. En ambos casos, lamentablemente, nada se pudo hacer para salvar sus vidas. Esto nos lleva a una reflexión inevitable. ¿Es fiable la atención sanitaria que se ofrece actualmente en este hospital? Es urgente que el Departamento de Salud del Gobierno de Navarra analice esta situación y tome medidas para remediarla. La población que depende de este hospital es numerosa, mientras que los recursos disponibles para atenderla dignamente son insuficientes. Si no se actúa, nuestras vidas están en juego.
Por otro lado, aprovecho para reivindicar una situación que no es nueva y que ya se detectó hace muchos años. Me refiero al alto índice de casos de cáncer en la Ribera de Navarra. Esta enfermedad afecta cada día a más personas y, además, de una forma más letal. Aunque se realizan numerosas campañas para recaudar fondos e impulsar la investigación, el tan ansiado remedio aún no llega. Sin embargo, más allá de buscar una cura, creo que se debería prestar mayor atención a las posibles causas que originan esta enfermedad en nuestra región. No parece una coincidencia que la Ribera registre tantos casos. Estoy convencido de que existen factores específicos en esta zona que podrían estar contribuyendo al aumento de esta enfermedad. Sugiero que el Departamento de Salud tome cartas en el asunto y encargue a expertos la realización de un estudio exhaustivo sobre las posibles causas de este preocupante crecimiento. De hecho, tengo constancia de que, hace años, alguien elaboró un informe sobre las causas que, en su opinión, explicaban los altos índices de cáncer en la Ribera. Sin embargo, parece que no se le dio la atención necesaria. En otro caso, si el Departamento no actúa, sugiero que los ayuntamientos de los pueblos de la Ribera, independientemente de su color político, unan fuerzas en esta causa común. De la mano de la Asociación contra el Cáncer, podrían impulsar este estudio para dar luz a una problemática que afecta a tantas familias. ¡Es momento de actuar!
Javier Martón Pérez, economista y comentarista