"En la izquierda, el referirse al pueblo otorgaba a cualquier cosa un brillo y una cualidad superiores"

Publicado el 15/01/2025 a las 05:00
Se ha venido la helada, tarde con las rebajas empezadas y nos ha cogido en un sobresalto inverso de pellizas a destiempo. Está la noche más fría que Úrsula Von Der Leyen. El juez cita a declarar al fiscal general del Gobierno el 29 de enero que ya tendría que estar empezándose a acabar el invierno y a mí se me está haciendo más largo que al reportero de la tele que va a Opakua a decir que hace frío.
Vendremos a decir que hace frío como en el verano se proclama que qué calor hace. Ya no hay verano porque no hay paréntesis y todos los tiempos son el mismo: el definitivo. Ahora el sanchismo se ha inventado una iniciativa contra la acusación popular de la que ellos mismos disponen. O es que les molesta de súbito o es que lo que se pretende es amnistiar a la mujer del presidente y a David Azagra, artista antes conocido como Sánchez.
En la izquierda, el referirse al pueblo otorgaba a cualquier cosa un brillo y una cualidad superiores. Las cosas peores, de ser populares, no eran tan malas. Y si esto o lo otro es del pueblo, significa que hay otras cosas no lo son. A los patos del Retiro, Almeida les ha puesto una bufanda para el frío, y se preguntan: ¿Quién decide lo que es pueblo? ¿Y hay pueblo que no lo sea?
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Fiesta popular, campeonato popular de lo que sea, chuletada popular, tortillada, alubiada y otras cosas populares... Nunca supe a qué se estaban refiriendo, pero las cosas populares recorren el PSOE como un hilo que va de la chaqueta de pana de Felipe a la tapicería del Peugeot de Sánchez acelerando de Calahorra a Milagro.
Dios mío, yo he ido en ese coche o en uno igualito, tocábamos la guitarra, cantábamos canciones verderonas, comíamos sandwiches de gasolinera, alguien se quitaba los zapatos en el asiento de atrás, y si uno se quedaba grotescamente dormido, le tirábamos fotos con cámaras desechables. Gritábamos cosas a la gente por la ventanilla y poníamos unos motes buenísimos. Motes populares.
En España, la gente rica de verdad ha sido casi siempre del PSOE, pero a la izquierda le iba todo lo popular menos el Partido Popular y ahora, la acusación popular que tampoco les gusta, por lo que sea.