"Llega un año francamente ventajoso: si llega tarde al cine, no se preocupe; aún estarán pasando el NO-DO"

Actualizado el 04/01/2025 a las 23:42
En la última novela de Andrés Trapiello un personaje es presentado a Franco. El narrador describe lo que siente: “Al tacto de aquella mano que era para España una garra de hierro le pareció a Cortés, sin embargo, una rodaja de merluza cruda”. Yo no llegué a tanto. La noche en que Franco se quedó muñeco mi padre anunció: “En la tele ponen una de guerra, Objetivo Birmania”. Recuerdo que la peli me gustó, también que al día siguiente esperamos al autobús del cole, que venía medio vacío, y a la vista de que la institución penitenciaria estaba cerrada el conductor dio la vuelta.
Cuatro días sin clases, música clásica en la radio y miles de personas desfilando ante el cadáver de un señor muy pequeñito con un ataúd muy grande. Unos desfilaban para comprobar que estaba muerto; otros, con la esperanza de que resucitara de cuerpo presente. Estos últimos están de enhorabuena. Una vez exhumado, el Gobierno ha usado la ouija para resucitar a Franco en más de cien actos programados a fin de celebrar “Cincuenta años de libertad” que dieron comienzo al segundo siguiente de expirar el dictador a causa de una embolia.
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La táctica es muy vieja y ya la utilizaron los sóviet para eternizar a Lenin, momificado dentro de una hornacina diseñada por Le Corbusier. Según el arquitecto suizo, el recipiente sugería la pervivencia más allá de la muerte. Lo cuenta John Gray en un ensayo fascinante: La comisión para la inmortalización. No contento con exhumar al dictador, Sánchez invoca su espíritu con la esperanza de que el llamado “franquismo sociológico” (abuelitas que celebran novenas a la puerta de las iglesias, adolescentes que no saben hacia dónde dirigir su inflación hormonal, un ex legionario con una pata de palo…), reaccione para así extender el marchamo de la ultraderecha a quien no secunde la sesión de espiritismo: la mitad de los ciudadanos, al menos.
Terminado “el mejor año del ferrocarril español”, según Óscar Puente, llega un año francamente ventajoso: si llega tarde al cine, no se preocupe; aún estarán pasando el NO-DO.