Hola y adiós

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Jose Murugarren

Actualizado el 30/12/2024 a las 23:30

Hay que estar preparado para un ‘hola’ o un ‘adiós', dice una mujer a otra en el ascensor que por azar compartimos. “Hola, me dice, ¿a qué piso va?. “Hola”, respondo. No podría ser de otra manera después de escuchar la conversación acerca de las bonanzas del saludo.

-“Voy al quinto”. La mujer oprime el cinco y mientras el elevador sube se pone filosófica.

-“La vida es una sucesión de saludos y despedidas. Uno llega ufano al mundo y se da de bruces con la realidad expulsado del lecho materno. El parto es el primer despido tras un contrato de nueve meses así que aterrizas llorando a moco tendido.”

-Claro, te han despedido, interviene la otra, empática con el razonamiento. Conozco esa experiencia.

- Es solo el comienzo, el primer adiós, retoma la mujer filósofa subrayando cada sílaba. El niño toma papilla, se hace a la cuna y aprende a caminar. Está preparado para decir ‘hola’ a la adolescencia pero no es fácil. Esa etapa solo se aliviará cuando pase. Y de nuevo adiós y hola a la vida adulta.

-Empieza la inmersión laboral, dice su interlocutora. ¿Debo interpretar que si me han despedido del trabajo tiene que ver con la manera en que vine al mundo?

-Claro que sí, replica la otra mujer cuando llegamos al cuarto piso. Las dos se disponen a salir camino de una puerta en la que un letrero anuncia “despacho de psicología”. Intuyo que la consulta ha empezado antes de llegar al local y en este adiós temo perder el desenlace.

-Oiga, intervengo antes de que se salgan. Habláis de la vida como si conocierais sus claves, me arriesgo a decir.

-La vida es un malentendido, dictamina la filósofa que en realidad es psicóloga y cuesta entenderla tanto como a la vida. La vida se comprende un poco en la madurez. Por eso me ponen mala los empeñados en parecer jóvenes siendo mayores y quienes presumen de madurez siendo unos críos.

-¿Por qué ?

-Porque es imposible que comprendan de un golpe eso que tanto nos ha costado a los demás. No hay atajos. No hay un solo ser humano nacido sin ser expulsado del útero materno. Lo demás es un proceso.

-Lo comprendo, digo con suficiencia sin acabar de entender pero soy un tipo maduro y ella presume que debo entender...

-Entenderás entonces que hay que estar preparado para el ‘hola’ y el ‘adiós’…

-Claro, claro…

-Entonces adiós, la consulta es con la paciente, dice mirando a la mujer que la acompaña pero puedes llamarme cuando quieras.

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