Acuicultura continental: una oportunidad para el futuro alimentario

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DIEGO MENDIOLA

Publicado el 25/12/2024 a las 05:00

La acuicultura continental consiste en la producción de peces de agua dulce y se ha convertido en un pilar fundamental del desarrollo sostenible y la soberanía alimentaria en muchas regiones del mundo. En particular, España ha emergido como líder europeo en este ámbito, gracias a la colaboración entre la comunidad científica, las administraciones públicas y el sector acuícola. Este esfuerzo conjunto no solo ha permitido avances significativos en la producción animal, sino que también ha abierto la puerta a una nueva era de investigación, desarrollo e innovaciones enfocadas a la integración en el medioambiente, la preservación de la calidad del agua, la salud de los peces, la digitalización y la sostenibilidad social. 

La importancia de la acuicultura continental en el sector alimentario no puede subestimarse. En un mundo donde la población sigue creciendo, el cambio climático avanza y la demanda natural de proteína y grasas saludables sigue aumentando, la acuicultura se presenta como una solución no solo tradicional, sino también local y eficiente para satisfacer dichas demandas. Sin embargo, este crecimiento debe ser responsable en lo técnico y sostenible en lo ambiental, económico y social. El acompañamiento de la investigación y la innovación son también claramente esenciales para garantizar que la producción acuícola no solo siga siendo eficiente, sino que se integre correctamente con el medio ambiente, respete el bienestar de los peces y asegure la calidad e idoneidad de los nuevos productos y formatos que demanda la sociedad.  

La cooperación existente en España en el ámbito de la acuicultura es un ejemplo a seguir. La sinergia entre la ciencia y las empresas de producción y transformación acuícola ha permitido desarrollar prácticas más éticas y sostenibles. Los investigadores llevan años trabajando incansablemente para entender mejor las necesidades de las especies cultivadas, tanto desde su comportamiento hasta sus cuidados, bienestar y rendimiento. Estos conocimientos basados en la evidencia científica son fundamentales para diseñar y optimizar sistemas de producción que minimicen el estrés y maximicen la calidad de vida y las propiedades organolépticas del pescado que consumimos.

Además, la acuicultura continental tiene el potencial de contribuir significativamente a la economía local. La creación de empleo o relevo generacional en zonas rurales de la España vaciada, la generación de ingresos a través de la diversificación y/o el impulso a la economía circular son solo algunos de los múltiples beneficios de esta actividad. Sin embargo, para que esto se materialice, es esencial que las administraciones públicas establezcan un marco normativo que lo favorezca, se adopten prácticas responsables, sostenibles y respaldadas por todos los agentes que interactúan y lo hacen posible.

A nivel global

Vivimos en un planeta acuático, un mundo donde el agua cubre el 70% de la superficie terrestre. Sin embargo, solo un 2% de esta vasta cantidad se utiliza para la producción alimentaria. En un contexto donde la población mundial crece a un ritmo acelerado y enfrenta desafíos como el envejecimiento, la obesidad y la sequía, la acuicultura sigue demostrando ser una solución viable y sostenible para la obtención de alimentos. Esta actividad, que utiliza el agua sin gastarla de manera similar a como la agricultura y la ganadería utilizan la tierra, tiene el potencial de convertirse en pilar fundamental de nuestra autonomía alimentaria en próximos años.

La acuicultura no solo es reconocida como una actividad sostenible, sino que también se ha convertido en un elemento clave dentro de las políticas de crecimiento azul de muchos países.

La producción de alimentos acuáticos se divide en dos sectores principales: la acuicultura y la pesca. Juntos, producen a nivel global aproximadamente 218 millones de toneladas anuales, de las cuales la acuicultura representa ya el 57%. Este sector ha mostrado un crecimiento constante del 2,4% anual, mientras que la pesca ha alcanzado su rendimiento máximo. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha identificado que el consumo de productos acuáticos está aumentando a un ritmo del 3% anual, superando el crecimiento de la población, que es del 1,6%. Esto subraya la necesidad urgente de incrementar la producción acuícola, no solo en España, sino en Europa y todo el mundo.

A pesar de su potencial, la acuicultura en Europa enfrenta desafíos significativos. Actualmente, la cosecha de acuicultura europea representa solo el 23% de la producción de alimento acuático europeo, con un estancamiento productivo principalmente debido a factores externos, como la falta de otorgamiento de permisos para realizar la actividad, la lentitud de los procedimientos administrativos o la entrada de pescado importado desde países terceros. Europa importa anualmente más de 8,7 millones de toneladas anuales de productos acuáticos, de los que 2,2 millones son de acuicultura, lo que plantea la pregunta: ¿debemos seguir permitiéndonos una dependencia del 67% en las importaciones de pescado?

Diego Mendiola, responsable en Grupo de empresa de acuicultura continental y miembro de EAS Europa.

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