"Pocos dicen ya ‘Feliz Navidad’. Preferimos expresiones descomprometidas. “Que paséis buenos días”, “disfrutad de la familia”, o “a pasar buena noche”

Actualizado el 23/12/2024 a las 23:32
Le tocaron 200.000 euros en la lotería y al preguntar qué tal se sentía respondió “ahí andamos”. Lo escucho contar en el Eroski del barrio junto a la estantería de los langostinos. Muy cerquita de mí una mujer desea lo mejor a otra a la que habla con cordialidad: “que paséis buenos días”.
Yo, que busco con denuedo un guirlache de chocolate negro me digo que somos de natural sobrio, tan mesurados en el lenguaje que descafeinamos la mismísima realidad. “Ahí andamos” no es respuesta si se trata de valorar un espíritu alterado después de que los niños de San Ildefonso canten que nos premian con doscientos mil pavos. Pero somos así y ponemos capas de pintura de sobriedad y contención por encima de la alegría que provoca la noticia.
Antes muerto que exultante, nos decimos a nuestra guía interior para que nos ordene por dentro y proyecte fuera una imagen de equilibrada indiferencia. Nada de emociones que subrayen la alegría. A quien pregunte ¿qué tal estás?, contestamos con neutralidad desapasionada: “tirando” o “bien habrá que decir”, otra de nuestras salidas genuinas ”.
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Tememos que una expresión más emocionada pueda gafar el bienestar experimentado. Como si estar bien fuera una copa en la mano que estalla si se admite que existe. Nos sobra rutina y nos falta fascinación. Lo mismo ocurre estos días.
Pocos dicen ‘Feliz Navidad’. Preferimos expresiones descomprometidas. “Que paséis buenos días”, “disfrutad de la familia”, o “a pasar buena noche”. Cuando hablamos elegimos eufemismos sin ambición huyendo de la hermosa contundencia de un ‘Feliz Navidad’.
La Navidad es una emoción que reclama empoderarse sea usted creyente o no. Sencillamente porque bucea en los sentimientos de paz y buena voluntad que merecen cercanía y abrazos. ¿Abrazos? Un obstáculo más. Oiga, que somos tipos contenidos me dirá usted. Aquí el único abrazo bien visto es el que corrige el contacto con unas cachetadas de aizkolari en la espalda del abrazado, le grita “chavalote” y no se prolonga más de tres segundos... ¡Qué coño, somos del Norte!
Hoy le sugiero que haga un esfuerzo. Merece la pena mostrarse emocionado, no regatear abrazos y desear en toda la extensión de la expresión ¡Feliz Navidad! Eguberri On! Solo por ser Navidad. Mañana será otro diga y usted podrá recuperar esa personalizad desapegada. No tema perder su condición de tipo del Norte. Un día no forja carácter.