El Rincón
Una continuidad cantada y un relevo esperado: la partida de ajedrez donde se juega el poder comienza a recolocar rostros en el escaparate


Publicado el 15/12/2024 a las 05:00
Empiezan los movimientos de fichas en el bloque político que sostiene al Gobierno de Navarra desde hace cinco años. Ayer sábado, con una continuidad cantada y con un relevo esperado. La primera en el PSN, con María Chivite anunciando que volverá a presentarse para seguir al frente del partido en Navarra. El segundo, en el seno de Geroa, donde Uxue Barkos ha cedido la dirección de su partido (Geroa Socialverdes) a Pablo Azcona, actual portavoz parlamentario. Dos movimientos con la mirada puesta en los liderazgos en juego para las próximas elecciones forales, previstas para 2027. Suena lejos, pero el terreno está ya sembrándose. La partida de ajedrez donde se juega el poder comienza a recolocar rostros en el escaparate.
Continuidad en Navarra. Tras el congreso nacional del PSOE, en el partido lo que toca ahora es una segunda fase, la renovación de los liderazgos regionales. En el PSN, la continuidad al frente del partido de María Chivite estaba descontada. Ayer lo hizo oficial, pero nadie esperaba otra cosa. Hace tiempo que la estructura del socialismo, en Navarra y en casi toda España, dejó atrás tiempos donde había corrientes internas, debates, estructuras con opinión propia. Todo eso pasó a la historia.
Una realidad: el partido en Navarra no le va dar problemas a Sánchez. Su alineamiento con la política de La Moncloa es del 100%. Ni ápice de autonomía en el pensamiento como en Aragón o Castilla La Mancha. Al contrario, puro seguidismo. Claro que el partido son hoy los cuadros políticos que están instalados en las instituciones, en el Gobierno de Navarra, en los municipios o en Madrid. Es imposible que ahí anide voluntad de cambio.
Además, el partido en Navarra está tutelado desde Ferraz a través de la conexión directa con Santos Cerdán, todopoderoso secretario de organización y mano derecha de Sánchez en el partido. Un desembarco de nombres en Madrid que se ha potenciado además con la entrada de la ex-consejera Elma Saiz en el Gobierno como ministra de Inclusión y Seguridad Social y y luego en la propia Ejecutiva del partido.
Liderazgo “transformador”. Cerdán, a su vez, ha revalidado su puesto en el congreso de Sevilla. Sigue siendo el hombre al que Sánchez encarga las labores de fontanería más delicadas de su Gobierno, y a la vez menos presentables. Como ser el vínculo político del PSOE con Carles Puigdemont, todavía prófugo a pesar de todo. Una realidad que sigue siendo un esperpento, con un Gobierno de España dependiente de la voluntad y los caprichos políticos del líder secesionista y huido.
María Chivite, que lleva diez años en el cargo de secretaria general del partido, puso en valor ayer lo que ella considera un liderazgo “transformador”. Y tiene razón. Transformador ha sido. Pero para cambiar la mirada de la centralidad política, la que reúne a la mayoría moderada. En cambio, ha trenzado un nuevo bloque de intereses políticos que se escora sólo hacia un extremo, el abertzale independentista con una clave de bóveda que es EH Bildu. Nada diferente de lo que ha hecho Sánchez en Madrid, de ahí su evidente conexión política. Y con la misma consecuencia: cabe gestionar presupuestos, pero no liderar los cambios, estos sí, transformadores, que Navarra exige: una profunda reforma en el sistema de salud que asegure su pervivencia;un gran impulso a la vivienda accesible;una fiscalidad para atraer inversiones, etc..
Retirada de Uxue Barkos. En Geroa Bai, en cambio, es la expresidenta Uxue Barkos quien oficializa un nuevo paso en su retirada política. En este caso, muy visible. Recuérdese que Geroa Bai es la suma del PNVmás el partido de Barkos (Geroa Socialverdes), mayoritario dentro de la coalición. Una suma con sus tensiones internas, por supuesto. Pablo Azcona, actual portavoz de Geroa en el Parlamento, ex-alcalde de Lodosa, es desde ayer el relevo interno de Barkos en su partido.
Un movimiento pensado en el cartel electoral del 27. El gran reto de Geroa es conservar a su electorado intentando rentabilizar su presencia en el Gobierno. Y le va a ser muy difícil. Porque, hasta ahora, Geroa ha sido “el partido de Barkos” y la marcha de su líder abre un boquete de expectativas. Y porque EH Bildu tiene sus ojos puestos en sus votantes para dar el salto con el que sueña. Una batalla de fuerzas en el seno del nacionalismo que se antoja ya desnivelada pero crucial.