"En el funeral por las víctimas de la DANA en la catedral de Valencia faltaba el presidente del Gobierno y su silla vacía significaba tantas cosas"

Actualizado el 11/12/2024 a las 00:00
Vuelven Los Pecos, que se fueron enfadados de Pamplona. Cuentan las crónicas sanfermineras que a principio de los 80 actuaban en Larraina y los recibieron de malas formas. No sé si les tiraron un palo o un vaso, pero cancelaron el concierto y se fueron al hotel. Hasta el Tres Reyes fueron las masas enfurecidas en cachonda e improvisada manifestación y gritaban “Los Pecos no tienen cola” y “Pecos kanpora”.
En el funeral por las víctimas de la DANA que se celebró esta semana en la catedral de Valencia faltaba el presidente del Gobierno y su silla vacía significaba tantas cosas. Desde que le tiraron un palo en Paiporta -mal hecho- y le dieron a su escolta, Sánchez se fue para no volver y ha tomado tal distancia con lo Valencia que la DANA le pilla a la altura de Tahití. El “Yo estoy bien” que declaró después del carrizo volador ha ido tomando con el tiempo sentidos distintos, más profundos y preclaros. Yo creo que el presidente del Gobierno tenía que estar.
Porque hay sitios en los que uno tiene que estar aunque uno no esté bien, y de aquí se derivan muchas cosas, entre ellas la sensación creciente entre el personal de que la clase política que manda en el Estado -con perdón- está a salvar su culo y a un ejercicio de resistencia de manual. No acuden a los sitios porque les viene mal, sea o no sea su deber.
¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA
Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF
Que el deber sea una filfa y no una obligación es uno de los desagües por los que se escurren las civilizaciones y por eso los de arriba no deben desaprovechar la oportunidad de quedar como señores e ir a los sitios a otra cosa que a recibir flores. Los estados son estados de ánimo de alguna manera y tienen suelos emocionales como el que se alcanzó el día en que los Reyes dieron la cara en Paiporta y los llenaron de barro, pero se quedaron. Bien pensado, tampoco fue nadie del Gobierno a la reinauguración de Notre Dame porque tendrían otra cosa que hacer y porque Sánchez ya solo va a donde le tiran sujetadores, como a los Pecos.