El rincón
Trump, Putin y una Europa sin liderazgo: pintan bastos
Un EE UU más aislacionista, una Rusia más amenazante y una Unión Europea más débil forman un cóctel muy amargo


Actualizado el 08/12/2024 a las 10:12
Con el largo puente foral a punto de consumirse, toca volver a la realidad cotidiana. Y la verdad es que pintan bastos. No sólo con las temperaturas, ni con la actualidad política nacional, que mira que ambas se encuentran en caída libre. Porque si miramos en dirección al Gobierno de Pedro Sánchez y al PSOE, no hay punto de agarradera que no pase por ejercer el manual de resistencia del líder frente a los escándalos que le atenazan.
El problema es que si sacamos la cabeza fuera de nuestra pequeña esquina del mapa, esa donde buscamos refugiarnos, el mundo en el que vivimos nos dice que tampoco vamos a encontrar más allá de nuestras fronteras el sosiego, el impulso y las seguridades que no hallamos dentro.
De Trump a Putin, vienen curvas. Para empezar, EEUU cambia de rumbo en enero con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Un personaje impredecible que provoca una lógica prevención en su manera de ver el mundo. Y parece que respecto a Europa, Trump tiene dos cosas claras. La primera, que va a imponer aranceles a los productos europeos, con lo que eso supone de freno a nuestra economía.
Y dos, que piensa que la defensa de nuestro continente es cosa fundamentalmente de los europeos. Lógico, por otro lado. Así que vienen curvas para la OTAN (donde EEUU sufraga 2/3 partes del gasto) y se anticipa que los europeos deberemos invertir bastante más en Defensa, como ya ha venido advirtiendo Josep Borrell, hasta hace unos días alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Seguridad.
Ahora toca recordar que Vladimir Putin (Rusia) mantiene una guerra por la invasión de Ucrania y que su expansionismo es una amenaza cierta y real para los países del Este y del Norte de Europa. Así que el presupuesto de la OTAN y las amenazas de Putin son temas que nos influyen más de lo que creemos. Por mucho que nos parezca en este rincón, al otro lado de los Pirineos, que la amenaza que viene de la estepa rusa queda muy lejos. Error. Toda Europa estamos interconectados.
Más una UE sin liderazgos. Añadamos al panorama otro elemento que no llama al optimismo. En esta encrucijada de cambios en EEUU y de expansionismo en Rusia, la Unión Europea, nuestro espacio natura, está pillada en medio de los dos bloques. Y va a vivir meses de fuerte vacío de liderazgos polítocos. Justo cuando más se necesitan.
Alemania, la locomotora de la UE hasta hace dos días, vive al borde la recesión, el gobierno de coalición que presidía el socialdemocrata Olaf Scholz ha reventado por divergencias internas y habrá nuevas elecciones en febrero, donde se avecinan cambios. Y para que no falte de nada, Francia vive también en la parálisis, con un presidente Emmanuel Macron debilitado hasta el extremo, recién caído su último gobierno por la pinza de la extrema derecha y la extrema izquierda que lo paralizan.
Si sumamos un EEUU más aislacionista, una Rusia más amenazante y una Unión Europea más débil, la realidad nos ofrece un cóctel muy amargo, pero real.
Tiempo de prudencia. Todo este panorama añade incertidumbre a la economía navarra, precisamente porque sus fortalezas, su carácter industrial y exportador, pueden ser en estos momentos activos con el viento en contra. Ya lo señalaba hace unos días en Pamplona Miguel Otero, experto del Instituto Elcano en un acto de la APD. La UE es el destino de la mayoría de las ventas al exterior de las empresas navarras (el 70%) y EEUU casi otro 4% más en este 2024. A pesar de todo, las cifras macro siguen siendo buenas. Entidades como Caixabank o el BBVA auguran crecimientos fuertes para Navarra en 2025 (un 2,5% y un 2,8% respectivamente).
Lo que los tiempos nos señalan es que es el momento de ser prudentes. Una lectura también para los gestores del gasto público, que debieran moderar el optimismo oficial. No para apuntarse al catastrofismo paralizante que algunos predican, no, sino para poner las cosas en su sitio y hacer una pedagogía social que es imprescindible. No hay fondos públicos sin límite. El gasto ya va con la marcha forzada tras años en que se ha disparado (ver los datos del informe de Comptos sobre el gasto público). Toca priorizar, decir no a muchas cosas, y centrarse en lo importante. La política de verdad también es decir lo que los demás no quieren oír. Aunque tus socios no estén por la labor.