¿Ha valido para algo la cumbre del clima de Azerbaiyán?

Publicado el 06/12/2024 a las 05:00
Del 11 al 22 del pasado mes de noviembre se celebró en la ciudad de Bakú, capital de Azerbaiyán, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2024, también llamada COP29, que pasó por los medios de comunicación más desapercibida si cabe que otras anteriores, debido sin duda a que coincidió con acontecimientos tan importantes como las elecciones en Estados Unidos y la Dana en España, con los terribles efectos por todos conocidos. En la misma han participado representantes de los Estados miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, juntamente con delegaciones de las principales empresas, organizaciones ecologistas, científicos, pueblos indígenas, miembros de la sociedad civil y muy numerosos profesionales de los medios de comunicación. Se ha estimado que hasta 30.000 personas han podido acudir a Bakú para participar de una forma u otra en la Conferencia.
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El objetivo de ésta, como de las anteriores, no es otro que alcanzar acuerdos de aprobación de medidas efectivas para luchar contra el calentamiento global, en las líneas marcadas por el Acuerdo de París adoptado en 2015. En este Acuerdo, todos los países se comprometieron a trabajar juntos para reducir emisiones “lo antes posible”, con el objetivo de limitar el calentamiento global a menos de 2ºC, preferiblemente de 1,5ºC, por encima de los niveles preindustriales. Desde entonces, a pesar de las intenciones manifestadas por los países, las emisiones de gases con efecto invernadero (GEI) y la temperatura global no solo no han disminuido, sino que han ido creciendo, como manifiestan cada vez con mayor énfasis los sucesivos informes publicados por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático, (IPCC) de la ONU y otros organismos oficiales. El año 2024 lleva camino de ser el más cálido desde que se tienen registros, habiéndose alcanzado incrementos superiores a 1,5ºC en algunas fechas. Los pasados 10 años han sido los más cálidos registrados.
En particular, las principales prioridades de la COP29 eran la consecución de un nuevo objetivo en materia de financiación climática, la garantía de que todos los países dispongan de los medios necesarios para adoptar medidas climáticas mucho más contundentes, la reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero y la adaptación al cambio climático.
Pues bien, ¿cuál ha sido el resultado de esta Cumbre, que se prolongó dos días adicionales, como suele ser habitual, buscando la aprobación de un acuerdo consensuado?
Uno de los más importantes es el compromiso alcanzado por los países desarrollados de incrementar su inversión en la lucha contra el cambio climático desde los 100.000 millones de dólares anuales hasta los 300.000 millones. Este esfuerzo fue considerado insuficiente por los países menos desarrollados, algunos de los cuales llegaron a calificarlo de “insulto”.
Por otra parte, como resultado positivo puede considerarse el acuerdo de aprobación de las normas para un mercado mundial del carbono respaldado por la ONU. Este mercado facilitará el comercio de créditos de carbono, incentivando a los países para que reduzcan sus emisiones e inviertan en proyectos respetuosos con el clima.
Por el lado negativo, poco se ha avanzado en la adopción de compromisos firmes para la reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero, dejando para el próximo año hasta la celebración de la nueva Cumbre del Clima en Brasil, la presentación de planes vinculantes para conseguir ese objetivo. El propio Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, dijo que esperaba un resultado más ambicioso para hacer frente “al gran reto al que nos enfrentamos”.
Una vez más, se hizo patente la división entre los países desarrollados, que en general dan prioridad a sus políticas internas, y los menos desarrollados, que menos han contribuido al calentamiento global y son más vulnerables a sus efectos, que manifiestan tener derecho a avanzar en su senda hacia niveles más altos de riqueza y bienestar y a tomar medidas para la adaptación al cambio climático, para lo que les es imprescindible la ayuda de los países del primer grupo. Las propuestas de acuerdo presentadas por el Presidente de la Cumbre y ministro de Medio Ambiente de Azerbaiyán fueron cada vez más descafeinadas para poder conseguir un consenso, ya que lo contrario habría sido un gran descrédito para el país organizador. Fuera del texto quedó la transición hacia una economía sin combustibles fósiles, lo que fue calificado por algunos representantes y expertos como un fallo y una traición.
A la vista de todo lo anterior cabe preguntarse si ha servido para algo la Cumbre de Azerbaiyán, como las anteriores.
A este respecto hay opiniones para todos los gustos, pero en general puede concluirse que no hay alternativa para este tipo de reuniones. Ningún país por sí solo ni ningún conjunto de organizaciones empresariales puede dar una respuesta a esta amenaza global, por lo que es imprescindible un proceso global que implique a todos los países.
Como dijo Winston Churchill refiriéndose a la democracia, ésta es la peor forma de lucha contra el cambio climático, exceptuando a todas las demás.
Jesús Mª Arlabán Mateos. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Economista