Un freno para el machismo asesino
La educación y la lucha contra la misoginia son básicas, junto a una mayor eficacia institucional, para atajar la violencia que siguen sufriendo a día de hoy miles de mujeres

Publicado el 25/11/2024 a las 05:00
El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres que se celebra hoy constituye una oportunidad para redoblar el compromiso de combatir con mayor eficacia una lacra que ha dejado 40 asesinadas a manos de sus parejas o exparejas en lo que va de año en España.
Una insufrible sangría cronificada que sería un clamoroso error asumir como una adversidad inevitable y que sólo representa la punta del iceberg de las agresiones de toda índole, amenazas y acosos que sufren a diario miles de personas en la expresión más extrema del machismo que aún impregna nuestra sociedad.
Pese al aumento de medios materiales y humanos y a una mayor concienciación ciudadana, que todavía debe traducirse en una implicación más directa del entorno de las víctimas antes de que sea demasiado tarde, los esfuerzos desplegados hasta ahora siguen siendo desgraciadamente insuficientes.
Por eso urge reforzar los recursos en materia de prevención en una labor concertada entre la Justicia, la Policía y la sanidad, además de incorporar regulaciones más eficaces que frenen un drama impropio de una civilización digna de tal nombre. Frente a los negacionistas de la violencia contra las mujeres en cualquiera de sus formas -física, sexual, económica o psicológica-, el 25-N es una llamada a la sensibilización social para no banalizar ni normalizar la misoginia, que ha encontrado en los ámbitos digitales una nueva puerta de entrada.
De ahí que resulte conveniente poner el foco en los jóvenes más expuestos a las redes sociales, cuyas zonas de sombra han favorecido situaciones de abuso y por las que se propagan a golpe de clic valores contrarios al respeto y la dignidad camuflados en formatos en apariencia inofensivos. Recientes informes revelan alarmantes cifras de adolescentes que se presentan como víctimas del feminismo.
La educación es esencial para impedir con antelación males mayores. Como lo es la rebelión de los hombres ante quienes justifican o practican agresiones de cualquier índole contra personas que erróneamente creen inferiores en dignidad o derechos.