Memoria excluyente y de parte, mal inicio

"EH Bildu, PSN y Geroa Bai acuerdan resignificar los Caídos para convertirlo en un edificio “por la memoria democrática”. Es lacerante y un pésimo comienzo que lo hagan solo con los suyos"

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Editorial DN

Publicado el 21/11/2024 a las 05:00

E H Bildu, PSN y Geroa Bai, los partidos que sostienen tanto el Ayuntamiento de Pamplona como el Gobierno de Navarra, han alcanzado un acuerdo para intervenir en el Monumento a los Caídos de la capital. Dejando de lado, por cierto, a su otro socio Contigo-Zurekin, que ha mostrado públicamente su descontento. Según recoge el texto acordado entre las tres formaciones políticas, se pretende derruir parte del edificio, ocultar la cúpula y convertir los Caídos “en un centro dedicado a la memoria democrática y a la denuncia del fascismo”. Los firmantes afirman estar ante “una oportunidad histórica para impulsar los valores de la democracia, la diversidad y los derechos humanos, desde la visión de la memoria democrática crítica”. Resulta lacerante que desde estas tres fuerzas políticas se hable de resignificar un edificio (que ciertamente tiene una larga carga simbólica negativa), de convivencia y de memoria democrática, y esta se pretenda hacer de parte y sólo contando con los “suyos”. Una decisión por decreto que supone un pésimo inicio de bandos que dice querer combatir, obviando a la oposición. Confunden la mayoría representativa fruto de los acuerdos políticos, con la verdadera y necesaria mayoría social. La que realmente debe estar detrás de cualquier proceso de deseo de verdadera convivencia que se precie. Y no les duelen prendas en dejar fuera, otra vez, al partido más votado de Navarra, UPN, de cuyo sentido democrático es imposible dudar, y a los miles de ciudadanos que les respaldan, rechazando la posibilidad de una solución de consenso. Y, para colmo, los socialistas entregan en bandeja de plata a EH Bildu otra de sus piezas codiciadas. Otro paso más en el blanqueamiento de la izquierda abertzale, pero más doloroso si cabe. Porque su obsesión por condenar un franquismo que nadie defiende por más que se empeñen, es directamente proporcional a su incapacidad de condenar la barbarie terrorista etarra que durante tantos años encubrieron y jalearon. Muy lejos de la memoria democrática que dicen defender.

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