Unas explicaciones que no reconfortan
Lejos de lo que el líder del PP había pronosticado, la comparecencia de Mazón para explicar su gestión el día de la DANA genera más desafección ciudadana por la escasa autocrítica en su discurso

Publicado el 16/11/2024 a las 05:00
Diecisiete días después del mayor desastre natural en la historia reciente de España uno de los principales actores implicados dio este viernes la cara ante su pueblo.
Carlos Mazón, presidente de la Generalitat valenciana, tuvo el momento y el escenario que tanto había pedido para aportar las explicaciones sobre su polémica gestión y la de su gobierno durante la DANA que asoló la Comunidad Valenciana el 29 de octubre. Y defraudó.
Por la tibieza de sus palabras, lo peregrina de alguna de sus excusas y, sobre todo, por su intento de repartir responsabilidades a cualquier entidad que estuviera fuera de su esfera de poder.
Es cierto que Mazón comenzó en el parlamento recordando a los más de 220 fallecidos en las inundaciones, a sus cientos de familiares y a los miles de damnificados por la tragedia. También que pidió unas disculpas que han de sonar sinceras viniendo de alguien que no se ha ocultado en los días posteriores y que ha pisado el barro, literalmente, de las zonas cero del desastre.
Incluso afirmó que “asumirá su responsabilidad política y no optará a su reelección si no es capaz de liderar la recuperación de la Comunidad”.
Pero, más de dos semanas después de la DANA, el 'president' se quedó corto. Porque en sus largas horas de intervención, en sus cientos de folios leídos con convicción, apenas asomó un ápice de autocrítica en su papel y el de los organismos a su cargo durante aquellas infaustas horas.
Apuntó, una vez más, al gobierno de Sánchez -quién también ha de asumir culpas- y, en especial, a una Confederación Hidrográfica del Júcar que tardó en informar de la tormenta perfecta que se estaba formando en el ya tristemente famoso Barranco del Poyo.
Sin embargo, este viernes no era el momento para eso, sino para, como había adelantado oportunamente el líder de su partido, Alberto Núñez-Feijóo, “reconfortar a las víctimas”. Y los miles de valencianos que siguieron con avidez sus palabras difícilmente encontrarían consuelo en sus explicaciones.
Ni aclaró dónde estuvo y porqué llegó tarde a la crítica reunión con su consejo el día de autos (su excusa del tráfico enerva), ni apuntó medidas correctoras en su gobierno más allá de la creación de dos nuevas consejerías, porque “se pudo hacer mejor”.
Su intervención es el perfecto reflejo del espejo que ha ofrecido la encuesta de DYM para este periódico: Mazón es el representante peor valorado por los encuestados (apenas le otorgan un 2) y un lastre para el PP, que cae en los barómetros. Y lo que es aún peor, confirma el derrumbe de la confianza ciudadana en sus propios líderes.