Valencia: emergencias emocionales

Publicado el 10/11/2024 a las 05:00
Cuando perdemos el equilibrio emocional y, ese desajuste o desequilibrio se hace persistente, exagerado y distorsionado, decimos que estamos en emergencia emocional.
En esos momentos, sin ser muy conscientes de ello, tenemos una sensación interna de pérdida del control personal con un sentimiento de desesperanza e indefensión tan grande, que llegamos a tener una percepción de descontrol y de estrés serio, severo, muchas veces inflexibles si las emergencias son físicas, graves y por ende emocionales; con niveles que dependerán de mi perfil psicológico y de cómo sea dicha emergencia.
Crisis, duelo, estrés postraumático y oposiciones no aprobadas, y en este caso una DANA dantesca en nuestra España querida. En nuestro caso, y frente a todo lo que les está pasando, como personas y como sociedad, consideramos que es una crisis fuerte y grave, cuyo acontecimiento amenaza con perder el equilibrio emocional, también llamada emergencia emocional.
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Sobre todo cuando se alarga en el tiempo y con gran incertidumbre que nos genera miedo y no vemos solución a corto plazo… pues quizás no es posible, pero eso la persona en emergencia ni lo entiende, ni lo asume, por eso somos humanos. Es esta emergencia no nos queda otra posibilidad que tener un “botiquín que nos ayude de alguna manera a controlar o paliar estas circunstancias” tan adversas y que nadie tiene la culpa total y absoluta del desaguisado tan terrible y tan cruel como lo que estamos viendo día tras día.
De ahí que se hace necesario dar pautas, herramientas o apósitos para intentar aminorarlas y gestionarlas de la mejor manera posible. Que no sea solamente con el miedo, la incertidumbre, la ira y el total o parcial y descalabro mental y cognitivo, que por otra parte es entendible. Pero que desarrolla más desesperanza y desazón, sin darnos cuenta; y todo eso -emocional-, nos debilita el sistema psicoinmune, preparándonoslo de seguro a que otros síntomas psicosomáticos nos desajusten y pensemos que estamos cayendo enfermos, además de todo lo perdido física y económicamente.
Cuando nos encontramos en una situación de emergencia emocional, se hace más difícil procesar nuevas emociones de signo placentero o positivo que contrapesen las que estamos recibiendo por todos los frentes tan graves, crudas y sin nada de nada. Pero, así y todo, se hace necesario hacer un esfuerzo y reprogramar nuestro cerebro en positivo: tenemos la vida, la fuerza para seguir, y hacernos más fuertes con las adversidades.
Se hace necesario recordar acontecimientos que hemos superado en otra épocas, de hechos acaecidos que han sido felices en nuestra vida, que son muchos. Ahora es el momento de recordarlos y de asumir que el futuro será mejor, porque la angustia anticipada no es una buena consejera para resolver en alguna medida las emergencias emocionales...
Tenemos que intentar minimizar los episodios negativos e interpretarlos de forma que no nos dañen de tal manera que enfermemos en una situación tan precaria y terrible como con la DANA, tratando de relativizar y no exagerar negativamente lo acaecido. Introduce como un “mantra-relé cerebral”, un pensamiento positivo de forma rutinaria, (¡grábalo en el móvil para que te lo recuerde!) para fortalecer nuestro sistema inmune, que oye y graba nuestros pensamientos a nuestro favor… Sé que son palabras que ahora nuestro cerebro no quiere codificar, nos apetece gritar, llorar, protestar, echar la culpa… Sí, pero después de todo recuerden que la palabra cura, da paz, nos hace centrar y relativizar por muy duro y horrible que está siendo lo vivido. Pero no deseamos que esa emoción tan negativa -con toda la razón-, se prolongue y se haga obsesiva, llena de odio, de ira… Aceptar en la emergencia cuesta un triunfo, lo sé, pero tengo que decir en estos momentos lo que creo que nos puede servir y ayudar ¡Sin olvidar, que somos el organismo más capacitado para disfrutar de la vida! No lo duden nunca, menos ahora que estamos en emergencia emocional, tan tremenda y dura.
Emilio Garrido-Landívar. Doctor especialista en Psicología de la Salud.