DANA: una lluvia de ayudas que exige premura
Pedro Sánchez anuncia una primera dotación de 10.600 millones de euros en ayudas directas para los damnificados de la catástrofe, un paquete inmenso cuya ágil gestión debe ser la prioridad del Gobierno

Publicado el 06/11/2024 a las 05:00
Una semana después de que la mayor catástrofe natural del siglo irrumpiera en España arrasando vidas en la Comunidad Valenciana, Castilla la Mancha y Andalucía, el presidente del Gobierno lució este martes el traje institucional para verbalizar la respuesta del Estado ante la crisis.
Pedro Sánchez, a quien la DANA cogió de viaje oficial en la India hacia siete días, anunció un primer paquete de medidas que cifró en 10.600 millones de euros para reconstruir el futuro de las personas zaheridas por el temporal de agua y lodo. Son ayudas directas a personas y empresas afectadas; moratorias y exenciones fiscales y un refuerzo de recursos financieros y humanos para los ayuntamientos.
Lo aprobado en el consejo de ministros es tan extenso como etéreo en lo referente a la implantación última de las medidas. Porque a nadie escapa que, pese a que el propio Sánchez puso el martes a su Gobierno como ejemplo de gestión citando su actuación en la pandemia o en la erupción de La Palma, en esas mismas tragedias se quedaron por el camino muchísimas de las ayudas prometidas. Hoy es el día en el que tres años después del desastre del volcán aún hay personas en la isla que residen en contenedores.
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Por ello, la fiscalización de la correcta distribución de las ayudas, la eliminación de barreras burocráticas y la revisión constante de los mecanismos para evitar retardos innecesarios debería ser la principal preocupación del Ejecutivo que sustentan PSOE, Sumar y su amalgama de socios.
Hacer esperar aún más a las miles de personas que lo han perdido todo puede ser tan peligroso como cruel. Como enredarse en la obligatoriedad de ligar necesariamente las ayudas a la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado hoy en el aire por la debilidad parlamentaria de Pedro Sánchez, tal y como deslizó el propio presidente y que ya ha despertado los recelos de la oposición.
Porque cada día surgen noticias desde las filas socialistas que no se entienden. Que indignan hasta el extremo a una ciudadanía ya de por sí al límite del desborde de su paciencia. Como la moción de censura con la que los socialistas le arrebataron este mismo martes la alcaldía de Requena al PP, un pueblo que, literalmente, aún sigue quitando el barro puertas afuera del ayuntamiento. Miserias políticas que agostan la templanza de los valencianos y del resto de españoles, que siguen atónitos la tardía respuesta institucional ante la desgracia.