Nada que celebrar con Chivite en la agricultura navarra

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Miguel Bujanda

Publicado el 21/09/2024 a las 05:00

Recientemente, hemos celebrado el día Mundial de la Agricultura, después de un año en el que el sector primario navarro ha reivindicado como nunca una solución a los problemas creados por las administraciones.

Hay muchas demandas que el sector ha hecho visibles durante las movilizaciones por todo Navarra, pero me centraré en tres que están en la mano del Gobierno de Navarra: el relevo generacional, las necesidades de agua para los cultivos y un cambio en la política fiscal.

Debemos tener en cuenta que el sector agroalimentario es la segunda gran área de la economía navarra, supone el 5 % del total del PIB regional y 14% del PIB Industrial.

En nuestros campos y las industrias alimentarias trabajan 30.000 personas aproximadamente. Entre 2004 y 2023, las exportaciones de productos agropecuarios han crecido un 308,5%. Sin embargo, no parece que tenga el suficiente atractivo para que se incorporen jóvenes. Es dramático comprobar cómo hace 20 años se incorporaban más de 100 jóvenes al año y en 2023 solo 23 jóvenes (17 hombres y 6 mujeres).

Para mantener la solidez de los datos expuestos, son necesarios tanto la incorporación de mujeres y hombres jóvenes fundamentalmente, pero también trabajadores por cuenta ajena.

Por ello, la cuestión del empleo se ha convertido en un eje central tanto de las políticas agrícolas como de las reivindicaciones que ponen sobre la mesa todas las organizaciones agrarias: UAGN, los movimientos surgidos después del 6F, cooperativas (UCAN) y ALINAR.

Es urgente la creación de un Plan estratégico para el apoyo a la incorporación de jóvenes al sector primario, con análisis realistas que den paso a medidas realmente efectivas.

La contratación de personas inmigrantes es, sin duda, una solución ante las dificultades para encontrar mano de obra, pero también los hechos dejan claro que el Gobierno de Navarra está en una estrategia equivocada para la incorporación e integración real y efectiva de esta población migrante en la sociedad y en el empleo de Navarra, que está provocando el efecto contrario.

Abordando la segunda cuestión, debemos reconocer que el agua y la modernización de los regadíos es fundamental para la rentabilidad de las explotaciones agrarias y la agroindustria de Navarra. Esa es la realidad.

UPN hizo los deberes cuando gobernó. En una década proyectó, licitó y puso en marcha la infraestructura más ambiciosa de esta tierra en su historia, el Canal de Navarra. Nunca la gestión del agua había sido pensada de manera tan global y vertebradora, pese a los sabotajes, presiones y mentiras del entorno abertzale, ese que ahora es socio preferente del Gobierno de Navarra.

Pues bien, el PSN de María Chivite y sus socios de Bildu y Geroa bai llevan una década sin hacer prácticamente nada en el Canal de Navarra. Muchas promesas de fechas en épocas electorales que se traducen en mentiras y retrasos dejando a la Ribera y a Tierra Estella sin esa preciada agua. Dicen que para ellos es una obra estratégica y necesaria, pero los hechos dicen lo contrario; para ellos lo fundamental es el sillón de presidencia.

Y, finalmente, el sector reivindica mejoras fiscales. PSN, Bildu, Geroa Bai y Contigo-Zurekin han convertido Navarra en un infierno fiscal en el que los autónomos del campo navarro tributan el doble que los del resto de España, dejando al sector a los pies de los caballos de la competitividad y rentabilidad, provocando un agravio comparativo injusto y peligroso para el futuro de las empresas y autónomos de Navarra.

Usan los fueros para meter la mano en el bolsillo de los contribuyentes con un voraz apetito fiscal.

UPN lleva años abogando por bajar impuestos, algo que no se acepta por parte de los grupos que sustentan al gobierno. Están más cómodos con la mayor presión fiscal de la historia que, sin embargo, nos ofrece la peor gestión de los peores servicios públicos.

Después de las movilizaciones de la primavera, el consejero de Economía y Hacienda, Sr. Arasti, se vio obligado por las circunstancias a estudiar la fiscalidad y se comprometió a crear una mesa de diálogo sobre esta cuestión. Pero nada se sabe. Más mentiras y ninguneo al sector por parte del Gobierno de Chivite.

En conclusión: nada que celebrar este año con motivo del Día Mundial de la Agricultura con este gobierno y mucho que seguir reivindicando para volver a situar en el lugar que merece al sector primario navarro.

Miguel Bujanda, parlamentario foral de UPN

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