Las razones del último viaje del papa Francisco

Publicado el 15/09/2024 a las 05:00
El pasado lunes 2 de septiembre el papa Francisco inició un nuevo viaje apostólico, a pesar de sus casi ochenta y ocho años de edad (los cumplirá en diciembre). Los lugares escogidos para esta visita pontificia habrán llamado la atención de más de uno: Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Singapur y Timor Oriental. Naciones diferentes entre sí, ya que, mientras Indonesia y Singapur constituyen países muy relevantes (el primero por su densa población y tamaño, el segundo por su fortaleza económica), las otras dos (Papúa Nueva Guinea y Timor Oriental) son naciones muy menores en todos los sentidos.
Algunos utilizan el término de “periferias” para hablar de estos países, en el sentido de que no están precisamente cerca del centro de la cristiandad (Roma), pero quien escribe estas líneas considera más apropiado hablar de “mundos extraeuropeos”.
¿A qué se debe esta elección pontificia, más aún teniendo en cuenta lo avanzado de su edad y precario estado de salud del pontífice? Lo primero, recordar que el Papa es la cabeza de la Iglesia “católica”, y “católica” viene del griego “katholike”, que significa “universal”. Siguiendo las instrucciones dada por el propio Jesús a sus seguidores (“Id y anunciad el Evangelio”), la Iglesia cristiano-católica, con cerca de 1.000 millones de fieles, está presente en casi todos los rincones del mundo.
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Y es que parece que se nos olvida que hace ya casi cinco décadas que el pontificado salió de Italia: San Juan Pablo II, Papa entre 1978 y 2005, era polaco; Benedicto XVI, su sucesor hasta febrero de 2013 venía de la alemana Baviera; y, finalmente, Francisco no sólo no es italiano, sino ni siquiera europeo, ya que nació en la sudamericana nación de Argentina.
Consciente de esta realidad, si uno sigue los numerosos consistorios celebrados por Francisco, verá en ellos un denominador común: los países africanos y asiáticos han crecido de manera muy importante en lo que se refiere al número de cardenales. Cardenales que, en muchos casos, tendrán derecho a voto cuando haya que designar al sucesor de Francisco, ya sea por fallecimiento (como sucedió con San Juan Pablo II) o por renuncia (Benedicto XVI).
Lo segundo que hay que tener presente es que Roma sigue con mucha atención qué países se encuentran fecundos en vocaciones al sacerdocio y dónde está creciendo el número de católicos. En relación con ella, llama la atención el hecho de que los cuatro lugares visitados por Francisco tengan en este momento un cardenal con derecho a voto. El Arzobispo de Jakarta, Ignatius Suharyo, fue elevado al cardenalato en octubre de 2019; el de Port Moresby (Papúa Nueva Guinea), John Ribat, entró en noviembre de 2016 a formar parte del colegio cardenalicio; el de Singapur, William Goh Seng Chye, recibió la “púrpura cardenalicia” en agosto de 2022; y, finalmente, el de Dili (Timor Oriental), el salesiano Virgilio do Carmo da Salvi, al igual que el de Singapur, ingresó en el colegio cardenalicio en agosto de 2022.
Los cuatro tienen en común asegurado su voto de cara a un cónclave cercano, ya que todos ellos están muy por debajo de los ochenta años de edad. Y todo ello sin olvidar que, con 124 cardenales electores en este momento, es muy posible que en meses venideros se nombre una nueva hornada cardenalicia en la que obispos de estos países o de su entorno puedan adquirir la condición de “príncipes de la Iglesia”.
No podemos soslayar la realidad de que el papa Francisco, a diferencia de San Juan Pablo II y Benedicto XVI (ambos con cinco visitas cada uno), no ha estado aún en España. Por no ir, no ha ido siquiera a su Argentina natal, frente a un San Juan Pablo II que solo tardó un año en visitar Polonia (lo hizo en 1979) y un Benedicto XVI que fue a Alemania a los meses de su elección pontificia (estuvo en Colonia con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud de aquel año 2005).
Pero es que no tiene mucho sentido ir a España donde los números hablan por sí solos: 15.700 sacerdotes para más de 22.000 parroquias; 974 seminaristas mayores entre los cinco cursos de formación; y apenas ocho millones de los más de cuarenta y ocho millones que habitan nuestro país acudiendo regularmente a misa los domingos y días de precepto. ¿A qué ahora se entiende mejor por qué el Papa no viene a España y sí lo hace, en cambio, a países como Timor Oriental, considerado, con el 96% de la población católica, el país con mayor número de fieles del mundo?
Pablo Martín de Santa Olalla Saludes. Profesor del Derecho Eclesiástico del Estado en la Universidad Camilo José Cela (UCJC).