Creatividad y justicia

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José María Marco Ojer

Publicado el 14/08/2024 a las 05:00

Hay una “Tempus fugit” decía el poeta latino Virgilio. “El tiempo vuela” es fugaz, pasa inexorablemente de la misma forma que nosotros pasamos haciendo de ese tiempo algo productivo o algo intrascendente, un espacio de mejora o de permanencia en la injusticia. Un tiempo de acción o un tiempo de pasividad que modifica o no nuestra historia y la de nuestras circunstancias.

Tiempo pasado que puede servir para aprender o para bloquearnos. Tiempo presente, consecuencia de ese pasado más nuestros planes de futuro. Tiempo futuro, espacio moldeable que mejorar, mantener o modificar; espacio para adaptarse a lo que hay o crear nuevas situaciones de justicia. 

Frente a ese tiempo medimos nuestra creatividad. 

Creatividad que tradicional y frecuentemente atribuimos con exclusividad al arte pero que está presente en múltiples aspectos de nuestra existencia. Desde la ciencia a nuestro propio proyecto de vida pasando por la mejora de las condiciones de vida de la totalidad y por la creación de una realidad social más equitativa. 

Creatividad que es una característica fundamental del ser humano con la que se enfrenta o no a la realidad. Es una herramienta fundamental para el intelectual: el individuo que crea y propone ideas, modificaciones, cambios en el mundo. Porque intelectual no es el individuo bien informado que solo repite lo mismo que ha aprendido, el intelectual desde sus conocimientos crea algo nuevo, una nueva idea o al menos una nueva interpretación que señala un nuevo camino a seguir.

La persona creativa es curiosa, activa, reflexiva. Se plantea preguntas y desde su curiosidad busca respuestas. Tiene iniciativas y pretende influir en los sucesos, quiere transformar y no dejar que los hechos sucedan espontáneamente.

La creatividad no es sólo una característica innata de unos individuos especialmente dotados para la creación artística, sino que una actitud creativa puede ser adquirida, se puede enseñar y desarrollar, nos la pueden inculcar desde los años de escolarización. 

Y así, la escuela es un ámbito para mantenernos en la injusticia o fomentar una creatividad aplicada a la mejora social. Puede medirse como ha hecho el informe PISA situándonos en la media de la OCDE, ponderando la creatividad en cuanto que genera ideas diversas y nuevas, evaluando si se mejoran las ideas de otros para alcanzar resultados novedosos en cuatro áreas: expresión escrita, expresión visual, resolución de problemas sociales y resolución de problemas científicos.

Escuela en la que enseñantes, independientemente de sus materias, inculcan y potencian esta actitud ante el aprendizaje, actitud de asimilación de conocimientos más utilización de estos conocimientos como punto de partida para nuevas ideas complementarias o críticas con ellos. 

Se aplican los conocimientos adquiridos para crear ideas. Se crean trabajos originales. Se investigan problemas complejos. Se es consciente de posibles oportunidades. 

Actitud que si es optimista plantea cambios con alegría y de forma positiva, actitud más productiva que un pesimismo existencial que prácticamente se agota en lamentar pasado y presente al mismo tiempo que anticipa un futuro negativo. 

“La creatividad no se gasta. Cuanto más usas, más tienes”. Maya Angelou, poeta.

José María Marco Ojer es profesor de Filosofía

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