¿Eso era el federalismo asimétrico?

Publicado el 13/08/2024 a las 05:00
Desde los años veinte hubo grupos y partidos socialistas catalanes, más o menos nacionalistas, distintos del PSOE, siempre minoritario en Cataluña. El año 1978, en el congreso llamado de la unidad, se constituyó el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC-PSC (PSOE), compuesto por tres grupos distintos, bajo la primera secretaría de Joan Raventós. Era un partido soberano y autónomo dentro de Cataluña, pero con un protocolo de unidad con el PSOE -partido federado-, que establecía su participación en todos los órganos federales de este.
Nunca se llamó un partido español. Ellos fueron siempre, por Estatutos, “municipalistas, catalanistas, federales y europeístas”, sin más.
Desde el comienzo se hicieron clásicas el “ala nacionalista” (procedente de dos de los tres grupos fundadores) y el “ala españolista” (procedente de la antigua Federación Socialista de Cataluña del PSOE). La mayoría de sus dirigentes fueron casi siempre los primeros, y la de sus votantes (millones de trabajadores inmigrantes, sobre todo) los segundos.
Desde los años de Obiols y Maragall, cuando se comenzó a hablar del “federalismo asimétrico”, el “ala nacionalista” comenzó a ser muy activa, hasta llegar a pedir colectivamente, una y otra vez, un Estado catalán y hasta un referéndum de independencia, y fueron muchas las invectivas contra el mismo federalismo, enemigo mortal de todo separatismo.
Muchos dirigentes del “ala nacionalista” han ido dejando el partido, como los Maragall. Pero sin duda influyeron en la deriva del partido, por donde pasaron secretarios del “ala españolista”, como Montilla o Navarro.
La deriva ha llegado hasta el acuerdo último con ERC, partido separatista con el que gobernaron varios años, al que regalan, por el plato de lentejas de la presidencia de la Generalidad: la “nación” catalana, condonación de la deuda, concierto fiscal a la vasca, exclusión del castellano de la escuela y fuera de la escuela, expansión de las legaciones-embajadas, semicuerpo diplomático incrustado en el español, selecciones catalanas en ciertos deportes…, y una Convención sobre el conflicto Cataluña-España (sic), de la que saldría un referéndum “ad hoc”.
Ahí es nada. Ahora nos enteramos de lo que ha llegado a ser el “federalismo asimétrico”, que es en verdad el mayor paso dado hasta ahora hacia el confederalismo simétrico. Si Pedro Sánchez supiera cuál es la diferencia entre federalismo (una nación-federación, con varios estados, cantones, territorios o provincias) y el confederalismo (varias naciones que se llaman estados y forman una confederación, que no existe en el mundo), no se hubiera mostrado tan satisfecho, a no ser que haya querido, como en otros casos, mentirnos por la mitad de la barba.
El PSC-PSC (PSOE) ha asumido, en buena parte, el ideario y hasta el vocabulario de su interlocutor, ERC. Quiere a Cataluña como una Nación Estado más (¿incluyendo la Comunidad Valenciana y las Baleares?) entre las que se formen en la Península Ibérica.
O algo así como el Estado Catalán Asociado, al modo del modelo vasco de Ibarreche. No le extrañe al lector que este nefasto acuerdo le parezca al presidente socialista manchego García Page “obsceno y borchornoso”, o al socialista aragonés Lambán una “quiebra brutal de la igualdad entre todos los españoles”.
Que irrite a la mayoría de dirigentes socialistas autonómicos, excepto a los que son meros apéndices del Gobierno sanchista. O que Felipe González lo llame “quiebra irreparable en nuestra visión solidaria y federalista de la convivencia en España”.
Según ellos, esto “no va a salir adelante” y que “no se engañe nadie”. Es la única esperanza que nos queda.
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