El coste de oportunidad de la empresa de transporte sanitario

Publicado el 05/08/2024 a las 05:00
El Gobierno de Navarra ha adjudicado por 5,43 millones de euros el alquiler de 43 ambulancias para la empresa pública creada para proporcionar el servicio de transporte sanitario. El Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea nunca ha prestado este servicio con medios propios.
El Gobierno de Navarra, al menos desde finales de los años 80, solo tiene la experiencia de gestionar las ambulancias de Bomberos, que se emplean en determinadas ocasiones para servicios urgentes, pero no para el transporte sanitario programado ni para el no urgente.
La empresa pública ya cuenta con una primera estructura directiva y precisará sistemas de información, personal coordinador, técnicos de emergencias sanitarias y personal administrativo o de gestión, además de locales para la gerencia y bases de permanencia para los vehículos y los técnicos de guardia.
Con esto quiere decirse que el gasto no ha hecho más que comenzar. A todo ello se debe añadir el coste de aprendizaje para la gestión de un servicio complejo para el que no se cuenta con experiencia alguna.
En la legislatura 2015-2019, cuando el actual Consejero de Salud también fue titular de ese Departamento, se analizó hasta la saciedad el coste del transporte sanitario con medios propios, con gestión a través de una empresa pública y con un contrato.
Ninguno de los muchos análisis que se hicieron mostraba ahorro con la gestión directa o mediante empresa pública sobre el contrato con una o unas empresas del sector. Tampoco se demostraba una mejora de la calidad del servicio si se empleaban los mismos recursos en las tres modalidades.
Se hicieron multitud de análisis porque se estuvo mareando la perdiz durante toda la legislatura sin tomar decisión alguna sobre el transporte sanitario. Ni se licitó el contrato - se continúa sin él - ni se tomó la decisión de asumir la gestión de forma directa.
Además de los innumerables informes, se celebraron varias reuniones en las que participaron todos los posibles involucrados menos los empresarios, que son quienes mejor conocen la manera de prestar el servicio, y los pacientes, que saben mejor que nadie la calidad que reciben.
En aquellas reuniones, en las que tuve la oportunidad de participar, apenas se habló de los objetivos de calidad que se perseguían, ni de los indicadores para medirla, ni del coste. Existía, eso sí, una gran preocupación por cómo tendría lugar la incorporación de los empleados de las empresas de ambulancias al empleo público, que al parecer estaba dificultada por alguna disposición legal que no recuerdo.
Cinco años después se ha creado una empresa pública para mejorar la calidad del servicio, según ha informado el consejero, quien se ha referido solo a la calidad sin mencionar el coste, porque sabe que este va a ser muy superior al actual.
En gestión se afirma que calidad a cualquier precio no es calidad, por eso siempre se refiere la calidad al coste o al precio. Por otra parte, no se han hecho explícitos cuáles son esos objetivos de calidad, qué recursos precisan, cómo se va a medir su cumplimiento y qué ocurrirá si esos objetivos no se cumplen.
Si se quiere mejorar la calidad del transporte sanitario es necesario delimitar la demanda, fijar los objetivos de calidad, estimar los recursos necesarios para atenderla, analizar sus costes, asignar el presupuesto y los sistemas de información necesarios, y licitar el contrato.
La calidad también se puede gestionar si el servicio se presta mediante una empresa contratada siempre que se cumplan los requisitos de ajustar los recursos a la demanda y a la calidad, se establezcan los mecanismos de control necesarios y se premie o sancione el cumplimiento de las condiciones establecidas. Todo ello es mucho menos complejo y costoso que la aventura empresarial.
El sistema de salud de Navarra está en el momento más difícil desde su creación. Las dificultades de acceso, léase conseguir cita en atención primaria y lista de espera en el hospital, son mayores que nunca. Que el acceso sea difícil quiere decir que hay un serio problema de calidad, que además se acompaña de otro serio problema de equidad, porque quien se lo puede permitir recurre al sector privado.
Con el sistema de salud en estas circunstancias es más que pertinente preguntarse por qué se inicia una aventura empresarial para la prestación del servicio de transporte sanitario con un coste que será superior al actual para una hipotética mejora de la calidad.
Cualquier gestor de lo público y de lo privado sabe que debe centrarse en la esencia de su negocio para evitar distracciones y costes innecesarios. El coste de oportunidad del mayor gasto en transporte sanitario es enorme, porque va en detrimento de la atención primaria o de las listas de espera, o de ambas.
Javier Carnicero Giménez de Azcárate. Exdirector gerente del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea, entonces Servicio Regional de Salud.