"A veces se ven niños en silla de rueda, cabizbajos, muy delgados, con mirada triste, y a sus padres que les abrigan de la brisa del mar, cargada de sales y de yodo"

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Pedro Charro

Actualizado el 28/07/2024 a las 22:59

Este año no ha venido a Hendaya Catherine y no ha abierto la librería Ulysse, que ocupa un local en lo mejor del paseo, algo que sería impensable en España, una librería de viejo en la milla de oro. 

Catherine estaba siempre en estas fechas cuando se fallaba el premio Pierre Loti, y luego pasaba el verano en la baranda al fondo de la tienda que da sobre el mar, charlando con las visitas. 

Una vez le llevé mi Diario de Hendaya y le dejé varios ejemplares en depósito, y volvía de vez en cuando a ver si bajaba el montón. También durante un tiempo ella puso un artículo mío en el escaparate, hasta que acabó amarillento. 

Lo que se llama un éxito internacional. Ahora, frente a su escaparate, han puesto una tabla de surf de la tienda vecina, que gana terreno. Como no puedo hurgar entre libros de Ulysse sigo adelante.

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 Por el paseo se ven ahora muchos jovencitos del Hospital en silla de ruedas. Este es un gran servicio que se hace a la humanidad, tener en un lugar de veraneo un hospital así, que en su día, a comienzos del siglo pasado, era para niños tuberculosos, y ahora para parapléjicos, locos profundos y ausentes de este mundo. A muchos de ellos se les ve a menudo, y son como aquel esclavo que iba junto al emperador romano para recordarle que era mortal. 

Estás vivo, tienes salud, debemos decirnos con cierto alivio y mala conciencia los que pasamos junto a ellos. Una lección. El hospital también está en primera línea, como Ulysse y nadie ha logrado en más de un siglo moverlo de allí. 

Esta dignidad de no ceder a la especulación y dejar el mejor lugar a los más débiles, habla bien de esa Francia civilizada y respetuosa que parece ir desapareciendo. A veces se ven niños en silla de rueda, cabizbajos, muy delgados, con mirada triste, y a sus padres que les abrigan de la brisa del mar, cargada de sales y de yodo. 

Parece que los jóvenes se han reunido en una terraza y beben cerveza riendo, moviéndose en la silla como si quisieran escapar de ella. Por la parte de Fuenterrabía cae el sol tras una nube, como todas las tardes.

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