Carta de los lectores

En defensa de Javier Andreu y Santa Criz de Eslava

Yacimiento romano de Santa Criz, en Eslava.
AmpliarAmpliar
Yacimiento romano de Santa Criz, en Eslava.
Yacimiento romano de Santa Criz, en Eslava.

CerrarCerrar

Pedro del Guayo

Publicado el 05/07/2024 a las 05:00

Es triste ver tus sueños desaparecer, más aún cuando te son arrebatados de la noche a la mañana sin apenas justificación e impidiendo que puedas defenderte.

Confieso que cuando me enteré de la retirada del permiso de excavación a Javier Andreu y su equipo, para poder seguir haciendo el magnífico trabajo que llevan desempeñando desde hace años en el yacimiento de Santa Criz de Eslava, me sentó mal. Lo primero que pensé fue que se trataba de algún tipo de maniobra política o de algo parecido, ya que los argumentos que se dieron por parte del Gobierno de Navarra los vi un tanto exagerados y bastante sorprendentes para cualquiera que sabe un poco de cómo funciona una intervención arqueológica. A la dura decisión se le añadieron las formas poco correctas, al impedir a los perjudicados que pudieran defenderse y contar con la oportunidad de encargar un contraperitaje que limpiase su nombre y su buen trabajo. Aunque quiero creer que no ha sido una mano política la que ha dictado sentencia, es bien sabido que son muchos los hilos invisibles que no vemos y afectan a numerosas decisiones que, por otra parte, no deben ser tomadas desde ningún púlpito partidista.

Tristemente vivimos en una tierra donde la cultura está demasiado manoseada, e incluso me atrevería a decir en parte secuestrada, por diversas ideologías (o por lo menos así se intenta hacer una y otra vez). Son muchos los ejemplos que podemos sacar sobre la mesa en los que se descubre el tufillo que deja la sombra de unos intereses partidistas. Lo que unos hacen, los otros lo deshacen. Los proyectos que se ponen en marcha bajo el gobierno de Fulanito, se modifican o guardan al fondo del cajón con Menganito. La verdad que ya cansa.

La Historia es una herencia de todos. El pasado no debe ser manipulado, ocultado, cortado-pegado, para encajar en los diferentes discursos políticos. No debe utilizarse como arma arrojadiza ni como objeto de enfrentamiento. Deberíamos dejar a un lado nuestras diferencias ideológicas y trabajar juntos, o por lo menos sin ponernos zancadillas traicioneras, por el bien de nuestra cultura. Decía Marco Tulio Cicerón que “la vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos”. Somos nosotros, ahora, hoy, en este mismo instante, los que tenemos esa gran responsabilidad de recordar a los que ya no están; de recordarles de forma limpia, sincera, sin realizar cualquier clase de Damnatio memoriae; sin dejar que las diferencias ideológicas, las envidias, los celos, las pataletas o los intereses personales, afecten a esta tan grande e importante tarea que nos toca llevar a cabo.

Espero y deseo que Javier Andreu y todo su magnífico equipo tengan la justa oportunidad de defenderse, de dejar bien claro que han trabajado siempre de una forma impecable, con gran profesionalidad, cariño, cuidado y respeto. Que no se conviertan en unas injustas víctimas de los juegos políticos que tan tristemente estamos demasiado acostumbrados a ver en estos días.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora