"¿Usted no caza?, me pregunta. Le digo que no, que solo ando por el monte. Mueve la cabeza, como yo con los que corren"

thumb

Pedro Charro

Publicado el 01/07/2024 a las 05:00

El Pirineo se ha vuelto un destino de moda. En Broto no hay sitio en los hoteles y los veraneantes pasean arriba y abajo, como si fuera Baden-Baden y se van a bañar al río pues hace mucho calor. 

Todavía hay mucha nieve en las cumbres, pero en los prados ha llegado de pronto una primavera tardía, sofocante: la rosa silvestre ha explotado por doquier y los botones de oro dan un toque amarillo a los prados. Entre Broto y Torla corre el río Ara impetuoso, rizado, con un sonido que parece la música del propio bosque. 

El viejo puente de piedra desapareció, y solo queda un arco amputado, como una reliquia. Ordesa, desde los miradores, parece el gran cañón del Colorado, pero en verde brillante. A lo lejos, el Monte Perdido, la brecha de Rodán, Marboré, envueltos en la calima. 

El pueblo, a la vuelta, está lleno de moteros ingleses que toman cerveza con trajes de cuero. Llegan en ferry y recorren el Pirineo de punta a punta. Es la moda. En Torla, aquí cerca, hay una carrera en que se suben y bajan corriendo montes sin tregua y no para de llegar gente. También son ganas. Cuando se está bien en el pueblo, me dice un hombre en el bar, con un vermú, es en invierno. ¿Usted no caza?, me pregunta. Le digo que no, que solo ando por el monte. Mueve la cabeza, como yo con los que corren.

¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA

Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF

En invierno no viene nadie, y se caza el jabalí y se está ricamente junto al fuego, mirando el mundo desde lejos. Ahora hay mucho jabalí, me dice, porque el monte está abandonado, lleno de matojos. 

La madera no se saca, no merece la pena. Apenas se ven vacas, ni cabras. Los antiguos bancales donde se cultivaba se los ha comida la maleza y los pinos. Puede que ese sea, me digo, el destino de todo lo que hemos construido. Lo que era la vida montañesa hace tiempo que ha terminado, se pasó página. 

Pero todo en estos primeros días del verano resplandece, se da en demasía: la luz, los sonidos, los colores, los aromas, todo se dilapida como en una gran fiesta, todo parece bello e inmemorial y hasta el día parece que no va a terminar nunca.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora