"De pronto, Mariló Montero, que estaba sentada en aquel quicio rodeada de platos y de selfies y de abrazos, enunció una teoría de la cuerda del toro"

Publicado el 19/06/2024 a las 05:00
Pasó a mediodía, sentados en un quicio bajo una sombrilla en el Congreso del Toro de Cuerda de Beas de Segura, en ese interior de Jaén en el que La Mancha se convierte de pronto en las montañas Ndong de Isak Dinesen.
Caía del cielo un sol de julio y nosotros lo celebrábamos en la felicidad del que se resguarda en la sombra como de un tiroteo. Los de Yuncos habían preparado migas para un país entero; los de Amposta, arroz con pulpo y alcachofas; los de Benavente, el arroz a la zamorana con oreja, los de Chiva, las gachas que allí llaman mojete y el bueno de Antonio y los de Lodosa se sacaron unos platos con pimientos de su pueblo arterialmente rojos.
El Congreso del toro de Cuerda es la ONU de mi Españita, dicho esto con cariño, pues a ONU no voy yo ni a cobrar y al Congreso, todos los años y con mucho gusto.
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De pronto, Mariló Montero, que estaba sentada en aquel quicio rodeada de platos y de selfies y de abrazos -la quieren allá a dónde va-, enunció una teoría de la cuerda del toro. Un rato antes se había agarrado a la cuerda de Benavente y había sentido en la yema de los dedos el disparo de adrenalina del toro.
Como tantas mujeres de Estella, aprendió a correr de niña las fiestas y, como es brava y con temple, tiene el toro metido en el corazón y se alborota cuando sale de la talanquera. “La cuerda es la vida”, dijo con una txaranga de fondo y explicó cómo uno puede sentir las vibraciones del toro, y a los que están contigo. A veces corre y de pronto se para, y da tirones y te quema. Te liga a otros y al toro, que a estas alturas, ya sabemos todos lo que es.
La cuerda, andarivel en la tormenta, va al toro y viene de la luz de los tiempos y, cuando la agarras te pega un calambrazo como el pastor eléctrico de la historia y la gente que la sujeta en ese momento, esas personas a la que no has visto en tu vida hasta ese momento, digo, son tus mayores, tus hermanos y tus hijos, todo al mismo tiempo.
Esto es que la cuerda que te ata a las cosas buenas de la vida, como es natural. Vamos a agarrarnos.