Política: ¿nueva religión?

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Emilio Garrido

Publicado el 16/06/2024 a las 05:00

Casualidad, esos días recogiendo y ordenando libros, folios, trabajos y un montón de cosas que vas dejando apiladas, casi como en mi época de estudiante, que acababa el curso y hacías una limpia general de resúmenes y libros que ya no necesitabas, pues mira por dónde que cae en mis manos un libro de bolsillo que compré en una librería de lance, que tanto me gustaban y en aquellos años sesenta, que tantas había, -¡ay amigos míos!

Qué ilusión, qué sorpresa. Tanta que ya no hice nada. Me metí en sus páginas amarillas como si el sol se la hubiera comido, y ojeé aquellos subrayados -con lápiz por supuesto-, que me hicieron retroceder a aquellos años que yo me peinaba con raya… ¡Dios mío cuánto tiempo! Su título, nada sugestivo, nada convencional: Gaya Ciencia. 

Recordé, y una película en blanco y negro se apoderó de mí… y cómo no, - ¡eran otros tiempos! -, ahí estaba subrayado, recalcado con doble línea de lápiz del número dos, el párrafo 343 del libro quinto bautizado: “¡Los que no tenemos miedo!”. 

Sigue asombrándome, pero ya no me desconcierta esa primera línea de dicho párrafo: “Lo que conlleva nuestra alegría. El más grande acontecimiento reciente que Dios ha muerto, que la fe en Dios cristiano ha caído en descrédito…” . Giré el libro de bolsillo para leer en el poco margen esas notas que puse entonces: ¡Lo habrás matado tú! Pero, sigue vivo…

Los lectores habrán adivinado que se trata de Nietzsche, filósofo de 1882. El texto sigue y sugiere algunas ideas brillantes y llenas de contrastes, porque su método filosófico era ese: hacer pensar al lector y ponerlo en entredicho con sus múltiples discrepancias y conflictos. 

Sin duda, él era un puro conflicto emocional, cuya influencia nadie lo duda.

Cuando dejamos de creer, cuando “matamos a Dios”, cuando vivimos al margen de lo trascendental, necesitamos crear nuevas religiones como sustitutos insignificantes e incluso anodinos, que el propio filósofo alemán decía en ese mismo texto: pero cuidado con qué sustitutos os engañáis, que son tan peligros y tan poco recomendables como fueron el nazismo y el comunismo… 

Y, ¿qué es lo que estamos creando entre todos?: nacionalismos, dogmatismos y populismos, cuyos caudillos se guían más por sus emociones mal gestionadas que por la razón, que también se emociona, pero no equilibran, ni tamizan en función del bien de las gentes que necesitan guía y ser gobernados por líderes que piensan y trabajan por un mejor desarrollo social a la que sirven.

Llevamos varios comicios en esta larga temporada, creyendo que eso será realmente una nueva pascua que nos libere de la opresión, que nos salve…, y resucite la verdad y la luz para que un progreso real y positivo se implante en esta sociedad que ya no cree en casi nada…, porque nos han matado y enterrado la ilusión, la utopía. 

Vagamos sin rumbo, y seguimos esperando un milagro de gentes que creen que su ideología nos puede salvar y nos damos cuenta que son ellos quienes se salvan así mismos.

El pueblo que siempre espera ser más libre y vivir mejor, se está dando cuenta que sus líderes no trabajan con ahínco por la prosperidad del país, y te ofrecen, te gritan, te animan con regalos y rebajas que no cumplen, y se enredan en sus monólogos como un teatro de marionetas, en las que no creen, pero siguen gritando y vociferando: “¡Yo soy vuestro líder, sin mí no hay progreso!..; y, viven -muchos- sin la menor conciencia de lo que pregonan y nada importa el pueblo al que deben servir para que realmente no se convierta la política en una pantomima creyente que nada tiene que ver con nuestra “propia salvación”.

 Hemos matado “al ruiseñor”, y nuestra decadencia empieza a ser efectiva y afectiva, estamos creando una nueva etapa social, cultural y ética; sin ética y sin una cultura del esfuerzo, de la veracidad y de la honradez que es lo que realmente nos humaniza y nos hace hombres nuevos. La política que vivimos no es nuestra salvación.

Emilio Garrido-Landívar. Doctor especialista en Psicología de la Salud.

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