La presidencia sin futuro

Publicado el 12/06/2024 a las 05:00
Las recientes elecciones europeas, y las pasadas elecciones catalanas del 12 de mayo, no han despejado la gran incógnita de quién será el primus inter pares en la Comisión europea, en España y en Cataluña. Sobre la Comisión europea, cuya presidencia no se decidirá hasta el otoño y quizás bien entrado el invierno, la spitzerKandidaten de la CDU (democracia cristiana alemana), Ursula Von der Layen parece tener las mejores opciones.
Sin embargo, tres o cuatro meses pueden ser una eternidad en política, si median elecciones en Francia para la Asamblea nacional (30 de junio y 7 de julio, la segunda vuelta) al ser convocadas precipitadamente, que pueden se el resurgir como el Ave fénix, de Macron o la tumba de su segundo mandato, al tener que cohabitar con Marine le Pen como primera Ministra, si esta última se impone en las elecciones citadas; o, si en Alemania, cae por sus malos resultados en las europeas (socialistas (14%) y verdes), la llamada coalición semáforo liderada por un antilíder como el canciller Scholz.
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En España, la moderada victoria del PP sobre el PSOE en escaños (dos) que no en porcentaje de votos (4%), ha lanzado la trompetería de la familia socialista, que para tapar su derrota esgrimen que Sánchez ha superado, pese al caso Begoña, su plebiscito particular. Cosa harto dudosa, si tenemos en cuenta que al día siguiente, es decir el 10 de junio, Puigdemont ya le ha metido un gol, colocando en la presidencia del parlamento catalán a Josep Rull (Junts), un indultado de Sánchez y beneficiado además de las rebajas del delito de malversación, que seguramente se la jugará o le complicará la vida.
En nuestro país se conocen bien las dos caras de Sánchez, aunque sea un buen tahúr, marcando los naipes electorales. En Europa, defenderá la unión del PPE con los socialistas y liberales para mantener la estabilidad de la UE; y en nuestro suelo pacta con quien nadie pactaría en la UE.
Con todo, Sánchez lo tiene complicado para gobernar; no para presidir un gobierno sin presupuesto ni leyes, y aguantará lo que quiera Puigdemont, aunque la coalición de gobierno con la dimisión de Yolanda Díaz empieza a desmoronarse.
Cataluña es la tercera incógnita sobre quién desempeñará la presidencia. Josep Rull ha sido investido en segunda vuelta con el voto delegado de Puigdemot y adláteres, que aunque prohibido por el TC, les trae al pairo a los independentistas catalanes, pues piensan, y seguramente con razón, que ni el Gobierno ni los socialistas de Illa lo impugnarán ante el TC. Vox lo ha anunciado, pero ya se sabe que dicha formación no suele tener éxito ante el TC, y un recurso de amparo resuelto dentro de dos años o más puede ser la solución.
¿Propondrá Rull a Puigdemont como candidato a presidente? Los socialistas han jurado y perjurado que no investirán a Puigdemont. Ver para creer como Santo Tomás. Pero el precio será la presidencia de Sánchez, do ut des. Cataluña será de nuevo un problema para Sánchez o para el que le sustituya. En definitiva, para la convivencia en Cataluña y en España.
Las elecciones, pese a lo que se suele decir, no siempre resuelven los problemas. En ocasiones los agravan, como ha ocurrido con las europeas en algunos estados miembros.
Los resultados en España, pese al estrambote de Alvise Pérez (al que le han votado, probablemente sus seguidores, más de un millón de blogueros de noticias falsas), no han alterado la imperturbable serenidad de nuestro Presidente. Pero agárrense que vienen curvas.
La democracia en Europa y en el mundo padece algo más que un resfriado y los políticos y a veces los votantes y los sistemas electorales más que curarlo la convierten en neumonía. Esperar y ver.
Manuel Pulido Quecedo. Abogado. Doctor en Derecho