"Debe tener cuidado Sánchez: otra carta más exculpando a su mujer y pensaremos que es culpable"

Actualizado el 06/06/2024 a las 12:17
Cuando era niño, medía el tiempo que quedaban para San Fermín usando las escalas más inverosímiles. La caducidad de las cosas de comer, por ejemplo. Un día, abría la nevera de casa y descubría alborozado que ese yogur caducaba el nueve de julio y me llenaba del alborozo por la constatación de que las fiestas ya estaban a la vuelta de la esquina. Porque siempre queda menos, pero queda. Gracias a la imputación de Begoña Gómez, he vuelto a palpar esa misma forma de esperanza. Sucedió cuando supe que la mujer del presidente tendrá que declarar en el juzgado el día cinco de julio por presunta corrupción y tráfico de influencias, y yo del tirón pensé que el paseíllo de Begoña me cogerá quizás en mi paseíllo hacia la novillada, ya sabes, el reencuentro con los amigos después de todo este tiempo, los nervios, las prisas para llegar a la plaza con los niños, los abrazos y la certitud de la alegría que se viene. Mientras llega, echamos el rato con la “nueva carta a la ciudadanía” de Sánchez. Sánchez será un gran gobernante para los sanchistas, pero lo cierto es que escribe para cortarle las manos y digo esto temiendo que se aparezca en otra carta denunciando que la fachosfera pide que le corten las manos. Todo es una metáfora. Las epístolas de Sánchez apelan a una sinceridad que ya solo le es posible en la carta. En el gesto va impregnado de una intimidad inquietante. A mí, que me llaman los comerciales de la telefonía por mi nombre de pila y pienso “Usted qué se ha creído”, recibo una segunda carta del presidente del Gobierno diciendo que un complot de jueces fachas interfieren en las elecciones y siento que al otro lado hay un tipo que está como las maracas de Machín. Pero Sánchez quiere convertir el proceso judicial contra su esposa en una bronca a las dos de la mañana, ridícula e inquietante. Él, temblándole los labios y limpiándose los mocos con el dorso de la mano, le dice a ella que toda esa historia de la amante es una invención de su hermana. Temo que en la siguiente carta de Sánchez le diga a la ciudadanía: “Cariño, voy a hacer una tontería”. Debe tener cuidado Sánchez: otra carta más exculpando a su mujer y pensaremos que es culpable.
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