"Juraj Cintula, el hombre que disparó cinco veces contra Fico dejándolo al borde de la muerte, es poeta"

Publicado el 18/05/2024 a las 05:00
Han tenido que atentar contra el primer ministro eslovaco para que algunos nos enteremos de que se llama Robert Fico. Bueno, aún hay clases: gracias a la noticia otros han descubierto que Eslovaquia existe y no es lo mismo que Eslovenia. Así se dimensionan nuestras ignorancias. Pero la mayor sorpresa ha venido del portador del arma criminal. Juraj Cintula, el hombre que disparó cinco veces contra Fico dejándolo al borde de la muerte, es poeta. Al menos esa es la identidad que le atribuyen los titulares de primera hora, luego matizados con pinceladas ideológicas o de carácter aún borrosas que no permiten situar debidamente al terrorista en nuestro mapa de estereotipos. Así que lo que se nos queda grabado es la imagen del pistolero poeta, una instantánea lo bastante insólita como para fundirnos los plomos mentales. Sabíamos que la lírica centroeuropea venía pegando fuerte, pero no hasta ese extremo y de manera tan literal. A base de leer poca poesía o de hacerlo mal, hemos idealizado la figura del poeta como un ser de luz incapaz de caer en las debilidades humanas y mucho menos en el uso de la violencia. Nos lo imaginamos surcando los cielos del espíritu, soñando metáforas y exhalando suspiros ajeno a la miseria moral de nuestras pobres vidas. No es un retrato ajustado del todo a la realidad. Ya en el siglo I antes de Cristo hablaba Horacio del «genus irritabile vatum», la colérica raza de los poetas, y desde entonces no han faltado ejemplos que le dan la razón, desde François Villon, condenado a la horca por asesinato, hasta el fino Luis Cernuda, quien llegó a escribir aquello de «Alguna vez deseó uno / que la humanidad tuviese una sola cabeza, para así cortársela. / Tal vez exageraba: si fuera solo una cucaracha, y aplastarla». José Ovejero, que reunió a lo mejor de cada casa en el libro ‘Escritores delincuentes’, podrá añadir ahora a su nómina a este tal Cintula, a quien a falta de gloria literaria le espera la gloria mediática, y quién sabe si también la política una vez se aclare si representa a algún movimiento ultra o es un verso suelto, según el tropo al uso que le vendría como un guante. El caso es que hay violencia en el ambiente y prende fácil en cabezas con pedrada. Habrá que empezar a tomarlo en serio.