Cartas de los lectores
Tengo cáncer, no me llames valiente


Actualizado el 14/05/2024 a las 09:30
Tengo cáncer y sí, siento miedo, angustia y frustración. No me llames valiente, porque no lo soy. Simplemente lidio, como puedo, con el tratamiento y las cirugías, porque este es el único modo de curarme y no tengo otra opción. Trato de no quejarme demasiado y de sonreír cuando puedo, igual que lo harías tú. Porque no hay un plan B. No me digas que soy un ejemplo. Aunque sé que tratas de halagarme, en estos momentos eso añade una piedra más a mi cargada mochila ya que me siento obligada a actuar de modo ejemplar y no derrumbarme. Simplemente acompáñame en este duro camino. Sé que a veces no sabes qué decir, que te impresiona verme así y que piensas que molestas si me preguntas como estoy. No desaparezcas, por favor, ni olvides que muchas veces no hay que decir nada y, que un gesto de cariño no molesta jamás. Simplemente recuérdame que estás ahí, ofréceme tu ayuda o envíame un beso. Hazme reír cuando puedas y ofréceme tu hombro cuando necesite llorar. No dejes de recordarme que me quieres y que, a pesar de todas las cicatrices que esta enfermedad y sus tratamientos dejarán en mí, seguiré siendo la misma o incluso una mejor versión.
No contrarrestes mis emociones ni le quites importancia a mi angustia cuando ésta aceche. Simplemente respeta mis silencios y, aunque no me puedas quitar la pena ni el miedo, hazme sentir que estás a mi lado para ayudarme a gestionarlo. No me llames valiente, porque no lo soy. Simplemente recuérdame, cuando veas que me caigo y que se rompe la esperanza, cuánto amo la vida, que quiero vivir y que, el único modo de conseguirlo, es pasando por esto.