El PSOE se rearma con un posible tripartito

Actualizado el 13/05/2024 a las 00:21
El independentismo se ha llevado en la noche de este domingo un varapalo en Cataluña. Ni la épica pretendida por Puigdemont, ni los ultimátums de Aragonès, ni el radicalismo de la CUP han sido suficientes para relanzar el ‘procés’ y el bloque secesionista se aleja de la mayoría absoluta firmando su mínimo histórico. Salvador Illa le ha dado este domingo al sanchismo la victoria que necesitaba para legitimar su discurso de diálogo y reconciliación y tendrá la presidencia de la Generalitat al alcance de su mano.
El corazón de la mayoría sobre la que se sustenta Pedro Sánchez se dilucida en Cataluña. De ahí que una jornada como la de ayer fuese tan crucial, y más aún enmarcada como está en los tiempos elegidos para los comicios. No en vano, la previsión dicta que hasta el 30 de mayo no habrá ley de amnistía, por lo que el debate público que dimane de ella va a solaparse necesariamente con las negociaciones para formar el futuro gobierno catalán.
Con los presupuestos de España prorrogados, la incredulidad instalada en la sociedad tras la espantada reflexiva del presidente y una pugna constante con los ministros de Sumar, las elecciones catalanas abrían un nuevo interrogante sobre la estabilidad del ejecutivo. El triunfo de Illa despeja la incógnita. Pese a que la atípica campaña se había ido tornando tan incierta que los socialistas tuvieron que pasear a Sánchez por los mítines, lo cierto es que el PSC logra un resultado histórico.
El objetivo era frenar el regreso de Puigdemont y alcanzar los 40 escaños, cifra marcada por los corrillos socialistas como piedra de toque para valorar el éxito del sanchismo en Cataluña. Los 42 obtenidos en las urnas, pese al batacazo del ERC, les permiten soñar con un tripartito de izquierdas junto a los comunes presidido por Illa siempre que los republicanos den el plácet. Complicado, sí, pero la otra opción para ERC es una repetición electoral en la que podría salir aún peor malparada. Y en la noche electoral que certificó la defunción de Ciudadanos hubo una lectura más: la reivindicación del PP. Es la fuerza que más sube en Cataluña, multiplica por cinco sus escaños y supera de largo a Vox en su pugna particular.