Cartas de los lectores
Frustración en Atención Primaria


Publicado el 03/05/2024 a las 05:00
Había decidido no escribir más sobre la sanidad pública, porque no sirve de nada. Pero soy muy tenaz y sé que nos leen. El director general de salud, Antonio López, se tomó la molestia de hacerme una réplica privada sobre algo que escribí. Así que les llega. Que nos hagan caso, es otra cosa.
En primer lugar voy a decir lo bueno, que evidentemente son los profesionales sanitarios (médicos, enfermeras, administrativos…). Mi marido y yo pertenecemos al Centro de Salud del Valle de Aranguren. No podemos estar en un sitio mejor: intentan citarte lo antes posible, son amables en la atención. Cuando veo a la doctora Patricia Palacio, nuestra médico, tan resolutiva, tan amable y tan cansada (la última vez, con un herpes en los labios), pienso: la procesión va por dentro. ¿Cuánto nos durará? ¿Cuándo la quemarán? Porque ese es el problema: los saturan con la presión a la que los someten. Ojalá esto no pase nunca y la podamos tener mucho tiempo.
Ahora viene la parte menos buena. Conozco a una doctora de la zona de Goizueta y me contaba los problemas que están viviendo en Atención Primaria con la falta de pediatras y la sobrecarga de trabajo... incluso con las palabras desafortunadas del consejero respecto a los sueldos de los médicos. Ella sí está cansada y decepcionada, por partida doble. Su marido también es médico de Atención Primaria y después de doce años en un centro de salud de Pamplona, había que elegir entre perder la salud o el cambio de lugar. La angustia de trabajar cada día como si fuera una maratón, estirar las agendas hasta el infinito, salir siempre tarde sin tiempo para descansar… le estaban pasando factura. Y, lógicamente, cambió de lugar de trabajo. Yo le dije: escríbelo y cuéntalo. “He escrito muchas veces pero como pasan de todo, no voy a perder más el tiempo”, respondió. Qué triste me pareció escucharla.
Reflexionen sobre la Atención Primaria. Si se la cargan, habrán quebrado el primer pilar de la sanidad pública, porque una primaria eficiente mejora todo el sistema de salud. Evita urgencias innecesarias y resuelve algunos casos de distintas especialidades. Pero, sobre todo, nos da seguridad a los pacientes.
Yo no me canso, tengo tiempo para escribir y, aunque parezca muy ingenua, espero que lean esta opinión. Salgan de sus despachos, escuchen a los médicos que trabajan día a día y son muy conscientes de las necesidades y posibles soluciones a este gran problema que es la Atención Primaria.