Autovía

Publicado el 22/04/2024 a las 05:00
Camino de Hendaya he visto que en Aralar ya están verdeando los brotes en las hayas y el paisaje va cambiando imperceptiblemente, como obedeciendo a una fuerza invisible y profunda. Eso me ha recordado a un pensador que he vuelto a encontrar, Francois Jullien -pronto nos visitará-, uno de los sinólogos o expertos en lo chino más notables de Francia, país con una gran interés por esa cultura tan lejana. Jullien ve la sabiduría china como un pensar distinto, como un pensar lo impensado en occidente, fuera de la trayectoria de la razón que viene de Grecia y Roma. Esta aparición de las yemas en los árboles, esta vuelta de la vida a la naturaleza, entronca con una noción china del tiempo como devenir, como proceso, no tanto como una línea recta que viene del pasado y va alcanzando hitos y logros hasta llegar a su destino. El devenir chino es como el trazo del pincel sobre el papel, flujo, ida y vuelta, no línea recta. Otra de las ideas que destaca Jullien es la de transformación silenciosa como motor de todo, como agente de ese devenir, que es justamente lo que está ocurriendo ahora mismo con la aparición repentina de lo que ya estaba larvado. Así, no es extraño que una sociedad comunista y cerrada al mundo como fue la china, de pronto la veamos convertida en una sociedad de mercado capitalista, sin que sepamos muy bien en qué momento se pudo producir ese viraje, ni si responde a una decisión o a otra cosa. Simplemente, ha brotado. Más allá de las decisiones, de los planes y objetivos estaría el fluir de las cosas y la posibilidad de aprovechar lo que se presenta, algo más acorde con la experiencia china y que resulta muy fecundo si pensamos en nuestra propia vida, empeñada en controlarlo todo. Esto me ha venido a la cabeza mientras el coche entraba y salía de los túneles de la autovía, dejaba la oscuridad y volvía a la luz, a la extraordinaria y a la vez trivial visión de la vida que vuelve donde solía. Esta pequeña reflexión no deja de ser una manera de celebrarlo, como quien pone una pequeña piedra que se une a otras en un túmulo.