Cartas de los lectores

La viticultura de Navarra, en grave peligro

Perderse entre un mar  de viñedos
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Un mar de viñedos
Perderse entre un mar  de viñedos

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Pedro Luis Cadarso

Publicado el 17/04/2024 a las 05:00

No estamos pasando por una buena racha los agricultores de Navarra, por eso nos expresamos en carreteras y ciudades. Si eso ocurre con carácter general, es aún más acusado para los que producimos uvas y vino. Además del sentimiento generalizado del sector, hay dos datos recientes que lo avalan. Por un lado, las exportaciones de vino de la Comunidad Foral descendieron casi un 20% en volumen en 2023 y más de un 4% en valor. Por otro, el último informe del Ministerio de Agricultura sobre la evolución de la renta agraria en 2023, para el sector del vino señala que se ha reducido un 16,4%.

Estos datos son un reflejo de lo que pasa en el campo. Pese a ser una de las cosechas más cortas que se recuerdan, el vino no sale de las bodegas al ritmo que sería deseable, lo que tiene múltiples consecuencias. Por un lado, esta disminución de las ventas hace que el vino se acumule en las bodegas y las ofertas lleguen a precios extraordinariamente ridículos.

Por otro, incluso antes de que las viñas hayan brotado, son muchos los viticultores que han recibido el mensaje de las bodegas que les compran las uvas de que para la próxima vendimia no se las van a recoger a ningún precio, que se busquen otro comprador.

Esta situación no es nueva, se viene produciendo desde la pandemia, aunque en los últimos meses se ha agravado. La Administración tiene mecanismos en otros muchos sectores (y no sólo en los agrícolas y ganaderos) para hacer frente a estas situaciones tan extremas; sin embargo, en el de la uva y el vino, son prácticamente inexistentes. Sólo se dispone de la cosecha en verde (que supone la destrucción o eliminación total de los racimos de las parcelas para las que se solicite esta acción, de tal forma que su producción sea cero) y, de forma indirecta, la promoción y comunicación llevadas a cabo en terceros países.

En Navarra, a diferencia de otras CC.AA., en el año 2023 el Gobierno no puso en marcha ninguna de estas dos acciones, lo que ha contribuido a agravar el problema. Este año, con el mercado mucho más deteriorado, sí ha puesto en marcha ambas medidas, pero son rotundamente insuficientes.

Es imprescindible acabar con los excedentes, tanto en la Denominación de Origen Navarra como Rioja, y poner en marcha otras medidas complementarias.

Tanto el Gobierno como el Parlamento de Navarra deberían escuchar al sector, analizar la situación y tomar medidas urgentes, tanto para acabar con los excedentes actuales como para crear un marco estable en la producción y la elaboración. El vino de Navarra está ausente o su presencia es muy limitada, tanto en la mayor parte de los puntos de distribución de vino como en bares y restaurantes, tanto en el resto de España como en los mercados internacionales. Sin ese consumo, producir uvas y elaborar vino no tiene sentido, pero mientras tanto es urgente determinar qué vino es excedentario y eliminarlo dentro de un programa de crisis que financie su destilación.

Se necesita, en definitiva, un plan de acciones estructurales y coyunturales en este sector. El futuro más inmediato de más de 2.000 viticultores y 100 bodegas de Navarra está en peligro si no se actúa con criterio y urgencia.

Pedro Luis Cadarso Ciordia, vitivinicultor.

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