"Se fumaba en público y en privado. Hoy es una actividad a escondidas que el gobierno busca restringir"

Publicado el 09/04/2024 a las 05:00
Un cigarrillo entre los dedos era una razón para compartir un encuentro. Quienes no fumaban tenían que explicar porqué buscaban las reuniones con quienes sí lo hacían. En aquella adolescencia fumar no era un vicio nocivo. Era una puerta para entender a Albert Camus, a Jean Paul Sartre, a León Felipe o a Lorca que fumaban. Una entrada sofisticada a la edad adulta. Podías llegar a pensar que los mejores poemas, las ideas más brillantes, se gestaban entre el tabaco. Y si tosías y por un momento flaqueabas en el vicio, en la pantalla Clint Eastwood, Lauren Bacall o Bogart te devolvían glamour a paladas como para olvidar la carraspera y comprar otro paquete. Resultaba un desafío imposible rechazar el gancho a caballo del vaquero de Marlboro o la seducción de Marilyn Monroe. Estoy en una de esas terrazas en las que la ministra de Sanidad quiere prohibir fumar. Hasta aquí llega el olor a tabaco de vecinos de mesa que inhalan y expulsan humo con entusiasmo. La imaginación vuela a tardes de periódico cuando había quien encendía antes el cigarrillo que el ordenador. A mí me servía de empujón para escribir. Si cerraba un párrafo, me decía, “escribo este texto, le pongo título y me fumo uno”. Un compañero ofrecía café y compartíamos cafeína y nicotina y debatíamos el siguiente reportaje como si lo uno y lo otro fueran piezas de un engranaje que se necesitara. Se fumaba en público y en privado. Hoy es una actividad a escondidas que el gobierno busca restringir. La medicina y la experiencia le han dado la vuelta. La tos que provocaba era un vestigio de mayores males. Están la fatiga, las arritmias, el asma, la bronquitis, la trombosis, el infarto… A un buen puñado se los llevó el enfisema y a otros el cáncer de pulmón. El tabaco es un residuo orgánico metido en un tubo de papel que mata. Lo pone en las cajetillas. Tiene menos encanto que una sesión con bronca en el Congreso. ¿No son razones suficientes para prohibirlo en las terrazas y hasta en la playa?