"Talar árboles, viene a reconocerse, será un arboricidio no en todos los casos, sino depende de donde venga"

thumb

Pedro Charro

Publicado el 25/03/2024 a las 05:00

Los grandes álamos blancos de la Vuelta del Castillo -como no hablar de ellos, tan machadianos, en estos días tan poéticos- esos árboles de porte imponente, aparecen ahora desmochados, talados sin contemplaciones; son como un esqueleto o un cuerpo desnudo que levanta sus muñones hacia el cielo. Así han quedado tras la intensa poda seguramente porque, como me explicó alguien, están muy cerca unos de otros, algo que ocurre en muchos otros puntos de la ciudad: hay demasiados árboles, cuando lo bueno es que cada ejemplar tenga sitio y extienda su copa sin competencia, crezca a lo alto y a lo ancho y dé sombra y cobijo. Los árboles, como todos, necesitan también su espacio y a veces es mejor quitar que poner. Esto llama la atención, pues la política local, atenta siempre a estos debates, gira en torno a los árboles y su estricta conservación, sean los del paseo Sarasate, los de aquel parking frustrado en la calle Sangüesa, o ahora mismo los cientos que peligran en la cuesta de Beloso pero, mientras en los dos primero casos, como es bien sabido, la opción de talar árboles era un grave arboricidio que auguraba un desastre medioambiental, un ejemplo de salvajismo que sirvió de munición para desalojar a la alcaldesa, tanto en el caso de la nueva propuesta de Sarasate, que hará que muchos árboles no se salven, como en el de Beloso, que exige sacrificar varios cientos, se ha extendido un manto de silencio. Talar árboles, viene a reconocerse, será un arboricidio no en todos los casos, sino depende de donde venga. He aquí un buen ejemplo de la política local que padecemos, y que ya no nos inmuta. Con la estación destartalada donde no llegará el ave, ni nos recogerá un taxi, ni nos protegerá un plátano. Desde el propio gobierno foral, leo ahora, se dice que sacrificar árboles no vulnera la normativa, pues siempre aparece un reglamento que antes, en la bronca, no se encontraba. Ya han brotado las yemas de los árboles en la Vuelta del Castillo en esta primavera adelantada, junto a lo que fueron los grandes álamos machadianos, irreconocibles.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora