"El derecho a la verdad también significa que los cargos políticos deben tener una fecha de caducidad"

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Luis Landa

Publicado el 22/03/2024 a las 05:00

A lo largo de los siglos, personajes históricos como Sócrates, Jesús de Nazaret o San Agustín, nos hablan de que la libertad se presenta como un camino amplio para llegar a la verdad (“veritas vos liberavit”, la verdad os hará libres).

La libertad es esa capacidad que tenemos para actuar por voluntad propia, un derecho para poder elegir libremente nuestras actuaciones.

Ante esta grave ausencia, la Asamblea General de la ONU, en 2010, proclamó el 24 de octubre como el Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación a la no violación y a la defensa de la Dignidad de los seres humanos, en especial en apoyo a las víctimas de estos atropellos.

Este derecho es básico para mantener una democracia igualitaria, por lo que se exige a las autoridades cumplir con sus obligaciones: todo ciudadano debe ser respetado y, al mismo tiempo, compaginar derechos con deberes. El Derecho a la Verdad está establecido en la Comisión y en la Corte Interamericana, además de expresar con rotundidad: libertad de pensamiento y de expresión, derecho a un juicio justo y protección judicial.

La palabra “verdad” también cubre la buena fe, la sinceridad, la nobleza, la integridad y la rectitud; en una palabra, las cosas son verdaderas cuando son fiables, cuando se ejecuta lo que se ofrece.

Los políticos, que ostentan la autoridad, tienen la obligación de cumplir “el derecho a la verdad”. El problema surge cuando hay personas que se postulan para políticos y no cumplen los tres requisitos básicos: vocación o servicio a los demás, sentido de responsabilidad y capacidad para regir una nación, una comunidad, un ayuntamiento o una asociación.

El derecho a la verdad no se refiere solo a que las autoridades arropen a su ciudadanos para satisfacer las necesidades más primarias, sino también que cumplan la obligación de ser sinceros, honrados y que no cambien de opinión y de actuación (que es más grave) según las directrices del partido político, de sus caprichos o conveniencias personales.

La verdad es para los políticos como una matriosca rusa llena de muñecas más pequeñas, que representan a otras obligaciones fundamentales para acertar consigo mismo y con las necesidades diarias de los ciudadanos.

La historia considera a los griegos de Atenas los padres de la democracia por su sistema parlamentario que representaba a sus ciudadanos, frente a la dictadura de guerreros ejercida en Esparta. Hoy, la política lo envuelve todo, de manera que es capaz de transformar los aspectos sociales y económicos de todo el mundo.

Los griegos para juzgar a sus políticos tenían el sistema de “condenados al ostracismo”, destierro por mal gobierno. El nombre proviene de “ostraka”, que era una cerámica rota que servía como una especie de papel para poner un nombre. Cada año se les preguntaba a los atenienses sobre el comportamiento de sus autoridades. Si era muy numeroso el número de ostrakas, el político era desterrado durante diez años.

No corren buenos tiempos para ensalzar a los políticos en general, ya que para algunos su único fin es integrarse en las Cámaras Baja y Alta, en las presidencias, consejerías y concejalías de las comunidades y en los ayuntamientos para figurar o beneficiarse de sus puestos directivos. Como decía Charles de Gaulle, la política es demasiado seria para dejarla en manos de algunos políticos.

El derecho a la verdad también significa que los cargos políticos deben tener una fecha de caducidad. No puede ser el destino vitalicio o el lugar definitivo de jubilación, como es, a veces, el Senado y los escaños europeos.

Estos meses se van a celebrar varios comicios en Euskadi, Cataluña y en Europa con promesas utópicas No se quiere hablar de renovación, para que todo siga igual; se pinta una capa de barniz, se cambia un porcentaje mínimo de candidatos y, al final, se convierte en el salón geriátrico de “barones históricos”.

El 28 de abril el partido regionalista de UPN, el más representativo de Navarra, celebrará el XIII Congreso. Unidad no significa presionar para obligar a una candidatura oficial. Es el momento también de que se exija la renovación, para que no haya personas que entraron en UPN de adolescentes y finalicen con la jubilación, sin haber ejercido, apenas, un trabajo por cuenta propia. El lema “Honestidad y valentía” se interpreta además como fin de ciclo de algunos puestos directivos.

Decía Cicerón: “Como nada es más hermoso que conocer la verdad, nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad”

Luis Landa El Busto. Historiador y escritor

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