La felicidad en la era digital

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SONIA LEDESMA

Publicado el 20/03/2024 a las 05:00

Este 20 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Felicidad, una fecha que invita a la reflexión sobre lo que realmente nos aporta alegría, satisfacción personal y bienestar emocional. En este contexto, expongo aquí mi opinión acerca del papel que juega la tecnología en nuestra felicidad, especialmente en la vida de niños y adolescentes, por encontrarse inmersos en una realidad digital desde edades tempranas.

La felicidad, la propia y la de los nuestros, es el ideal más buscado en nuestra existencia. Sin embargo, no son buenos tiempos para encontrarla de forma espontánea. La era digital, tal y como estamos transitando en ella, no lo facilita, y es por eso que se necesita tomar conciencia y provocar los cambios necesarios para hacerla más accesible. La interacción entre la tecnología y la neurociencia nos da la clave para entender esto. Endorfinas, oxitocina, serotonina y dopamina son las “responsables” de nuestra felicidad; y las diferentes dosis que se liberan de cada una de ellas en nuestro cerebro, por los estímulos que recibimos en la actualidad, están provocando desajustes serios que tenemos que conocer. Las endorfinas son analgésicos naturales responsables de momentos de gran bienestar o incluso, de euforia. El tiempo excesivo frente a pantallas favorece el sedentarismo y reduce (o elimina) la práctica de ejercicio o de aficiones que sí facilitan su liberación. Muchas pantallas = pocas endorfinas = menos felicidad. La oxitocina, es conocida como la “hormona del abrazo”. Está asociada al contacto físico y la fórmula para aumentar sus niveles incluye tocar, abrazar, besar… ¿Qué pasa cuando las relaciones cara a cara se sustituyen por interacciones virtuales? Muchas pantallas = poca oxitocina = menos felicidad.

La dopamina es conocida como el “neurotransmisor de la recompensa”, se relaciona con el placer inmediato. Las redes sociales y los videojuegos, están diseñados en base a este mecanismo. Cada “like”, comentario o nuevo seguidor en redes, o cada recompensa o logro en un videojuego libera dopamina, provocando la necesidad de continuar, para obtener así más gratificaciones. Esto contribuye a comportamientos adictivos. La serotonina es la hormona que podemos vincular de forma más clara a la felicidad. Está asociada con el bienestar y la estabilidad emocional. Un nivel adecuado nos permite sentirnos calmados, contentos y equilibrados emocionalmente. Si el nivel es bajo puede afectar a la autoestima o a tener sentimientos negativos.

La relación dopamina/serotonina es la siguiente: la búsqueda constante de recompensas puede llevar a la desensibilización de los receptores de dopamina, necesitando estímulos cada vez mayores para obtener la misma sensación de placer. Y este desequilibrio puede impactar negativamente disminuyendo los niveles de serotonina. Muchas pantallas = mucha dopamina y poca serotonina = menos felicidad.

Ahora que ya sabemos cómo la tecnología afecta a nuestra neuroquímica, especialmente a la de niños y adolescentes por ser más susceptibles a sus efectos, ¿queremos más felicidad? Entonces, manos a la obra. Y, ¿qué hacemos? ¿Prohibimos? Yo creo que el verdadero desafío radica en equilibrar nuestro entorno digital de manera que fomente hábitos saludables y contribuya a nuestro bienestar general. Para ello, hemos de ir más allá del simple manejo de dispositivos y aplicaciones, e incluir una comprensión crítica sobre cómo nuestro comportamiento online afecta a nuestro bienestar mental y emocional. Las familias nos tenemos que implicar activamente en la educación digital de nuestros hijos, supervisando y limitando el tiempo de uso de las pantallas, y también promoviendo conversaciones abiertas sobre los contenidos consumidos y sus posibles efectos. La educación digital en las escuelas debe ser parte integral del currículo, enseñando al alumnado no solo a utilizar herramientas tecnológicas, sino también a entender y gestionar el impacto que la tecnología tiene en sus emociones y relaciones sociales.

Además, la inteligencia emocional juega un papel fundamental en el entorno digital. Desarrollar habilidades como la empatía, el autocontrol y el pensamiento crítico es esencial para interactuar de manera saludable en el mundo digital. Éstas permitirán a los jóvenes reconocer y gestionar las emociones que surgen de sus experiencias online, fomentando un uso de la tecnología que contribuya a su bienestar en lugar de socavarlo. En conclusión, en este Día Internacional de la Felicidad, reflexionemos sobre el uso de la tecnología y promovamos prácticas digitales que nos acerquen más a una vida feliz. La tecnología puede ser una fuente de aprendizaje. entretenimiento y conexión, pero es nuestra responsabilidad utilizarla de manera consciente y equilibrada, priorizando siempre nuestro bienestar y el de las próximas generaciones.

Sonia Ledesma. Especialista en Educación Digital

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