"Terminará habiendo amnistía, dicen, pero allí no llueve y eso no se logra ni torciendo la ley"

Publicado el 18/03/2024 a las 05:00
No queda nada para el equinoccio de primavera, cuando la duración del día y la noche se igualan, como si hicieran tablas, y después de un invierno cálido y seco, el campo está de pronto ahíto de agua, encharcado, el embalse de Yesa a rebosar y por las gargantas camino de Roncal caen chorros de agua sobre la carretera y el Esca, más encajonado que nunca, baja tumultuoso, rizado de espumas blancas y con un gran estruendo cuando choca contra las rocas. En Cataluña y Levante no llueve, habrá restricciones, pero aquí corre a borbotones. Terminará habiendo amnistía, dicen, pero allí no llueve y eso no se logra ni torciendo la ley. La nieve, allí arriba, en lo alto, cuando se deja el llano de Belagua y se va subiendo el puerto que serpea hacia la Piedra de San Martín, empareda la carretera entre grandes muros de nieve de más de dos metros, y al salir de coche veo la gran mole del Anie, inconfundible, surgiendo tras el paisaje blanquísimo con las manchas negras de los pinos, como en una postal. El equinoccio solía ser momento de grandes desastres, de temporales y nevadas tardías o tempranas en otoño. Cuando algo iba mal solía decirse que ¡me han hecho un equinoccio! pero esta agua y esta nieve son una bendición inesperada, aunque los del campo, que siempre tiene un pero, como se sabe, dicen que la planta no echará raíces, se pudrirá con tanta agua. A media mañana, y estando muy alto, el sol calienta ya de veras, y la nieve se va reblandeciendo a marchas forzadas bajo los pies. Anuncian ya días de calor inusuales, un calor repentino tras el frío y la nieve, como en un juego de todo o nada. Después del monte paro en Roncal, junto al cementerio con el mausoleo de Benlliure y sus figuras aladas que llevan el féretro del Gayarre en andas hacia el paraíso. La tarde está en su momento mágico, detenida, con pájaros excitados que revolotean y el clamor del río allí abajo. El aire transparente del equinoccio tiene esa gravedad que adquiere todo junto a un cementerio y estremece un poco, como si viniera de lo alto.