"Una amnistía divisiva y por conveniencia"
"Las declaraciones de Junts y ERC con foco hacia el referéndum son una demostración más de que la convivencia a la que ayer se aferró el PSOE no depende de una revisión penal a la carta"

Publicado el 15/03/2024 a las 05:00
El pleno del Congreso aprobó ayer el dictamen de su Comisión de Justicia sobre la proposición de ley de amnistía, que ahora pasará a tramitarse en el Senado. El resultado de 178 votos a favor y 172 en contra no permite concluir en absoluto, como dijeron los portavoces socialistas, que la Cámara Baja diera un paso histórico hacia “la reconciliación, el reencuentro y la convivencia”. Si no hubiese mediado la pura conveniencia política y la necesidad de la investidura de Pedro Sánchez, 299 diputados se habrían mostrado en contra. La norma, retorcida hasta el último minuto atendiendo a las exigencias de Junts y, en segundo plano de ERC, es de más que dudosa constitucionalidad y viabilidad judicial. Siendo una medida dirigida a exonerar a cuantas personas han sido o puedan ser encausadas por su participación en el procés, sus promotores no coinciden en cuántas podrían verse beneficiadas, con diferencias que van de 300 a 3.000, sin que expliquen las razones de tal disparidad. La amnistía no será publicada en el BOE hasta finales de mayo o principios de junio. Los juzgados y tribunales concernidos tendrán dos meses para atender a quienes soliciten su aplicación personalizada, empezando por la eventual retirada de medidas cautelares. La concatenación de cuestiones prejudiciales podría referirse también a ese factor. En consecuencia, el horizonte tardará meses, si no años, en despejarse. No es algo que inquiete en exceso a Junts y a Esquerra. Nunca podrán admitir que las carencias de la amnistía se deban a sus excesos ajenos a lo jurídico. Ambas formaciones las imputarán a la persistencia en su falaz relato de una supuesta represión y, una vez obtenida la impunidad, dirigirán el foco hacia un referéndum de independencia, como ya han expresado. Una demostración de que la convivencia a la que ayer se aferraron los socialistas no depende de una revisión penal a la carta. No es la campaña de las elecciones catalanas lo que bloquea la legislatura. Es el abismo que continuará dividiendo a sus ciudadanos tras el recuento del 12 de mayo.