Mujer sénior en Navarra: motor de futuro

Publicado el 08/03/2024 a las 05:00
Al reflexionar sobre las fuerzas que impulsarán el avance en nuestro entorno, a menudo salen a relucir sesgos y percepciones estereotipadas, muy ligadas a la juventud, a las Nuevas Tecnologías o a la Inteligencia Artificial. “Los jóvenes son el futuro”, reza el mantra popular, y es verdad. Pero no es menos cierto que no son los únicos agentes de cambio (y no pueden serlo, en una sociedad en máximos históricos de envejecimiento).
Existe un grupo demográfico frecuentemente olvidado y subestimado: las personas sénior, y más en concreto las mujeres mayores de 50 años, cuya contribución al progreso merece un reconocimiento y una valoración mucho mayor.
En primer lugar, por una cuestión puramente demográfica y estadística: un 22% de las mujeres en activo en Navarra ya supera los 55 años. Hace 10 años apenas alcanzaban el 15%. Y se trata de un porcentaje que seguirá incrementándose, a la luz de un envejecimiento que cada año alcanza un nuevo récord, y que en la Comunidad foral ya roza el 130% (es decir, se contabilizan 130 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16).
Por otra parte, la mujer sénior está participando cada vez más en el mercado laboral navarro, alcanzando una tasa de actividad que escala hasta el 29,2%, la cifra más alta de toda la serie histórica.
Frecuentemente se incorporan a la búsqueda de empleo tras largos periodos de inactividad profesional y toda una vida dedicadas a su familia. Según nuestro último estudio, un 70% de las mujeres mayores de 50 años en desempleo ha renunciado o aparcado, en alguna ocasión, su carrera profesional por motivos familiares. Porque las mujeres siguen siendo las primeras en dejar de trabajar cuando la situación familiar lo requiere. Y seguramente por este motivo, sus carreras profesionales gozan de un menor reconocimiento social. Hoy buscan empleo para apoyar economías domésticas resentidas por las sucesivas crisis, o bien para asegurar un mejor futuro económico para ellas mismas y/o sus hijos. Pero el proceso no es sencillo, y encuentran dificultades mayúsculas para competir en el mercado laboral, con gran predisposición al desempleo de larga duración.
¿La causa? Siguen imperando fuertes estereotipos asociados a la mujer sénior, como menor dinamismo, analfabetismo digital o escasa flexibilidad. Frente a ellos, quiero subrayar una evidencia, fruto de 25 años de la experiencia que tiene la Fundación Adecco, en su inclusión: la mujer mayor de 50 años está en un momento vital idóneo en el que ha desarrollado valores y competencias como la templanza, la madurez, el pensamiento crítico o la búsqueda de la estabilidad.
Además, y aunque a menudo se asume lo contrario, muchas mujeres sénior demuestran una inmensa capacidad de adaptación, con disposición a aprender nuevas metodologías y a trabajar en equipo con personas más jóvenes.
Por si fuera poco, hemos de tener en cuenta que constituyen un sector de la población que ha sido clave para el desarrollo de nuestra sociedad y economía, siempre dispuestas tanto en tiempos de prosperidad como en ciclos de crisis. Son las mujeres sénior las que han permitido que sus parejas desarrollen y progresen en sus carreras profesionales.
Son las que han cuidado de sus hijos y trabajado durante años en el hogar, realizando una contribución clave para la cohesión social, pero que continúa invisibilizada.
En síntesis, la inclusión laboral de la mujer sénior es una cuestión de competitividad (¡las necesitamos si queremos que nuestro mercado laboral sea sostenible!), pero también de máxima justicia social. Y todos los agentes (Administración Pública, empresas y sociedad) debemos trabajar unidos para visibilizar su talento.
Marta Basterra. Directora regional de la Fundación Adecco en Navarra