"El silencio es el que posibilita las palabras, lo que les deja espacio, lo que las carga de valor y verdad"

Publicado el 05/02/2024 a las 05:00
Sociedad Civil Navarra convoca cada jueves una concentración silenciosa con el lema Basta ya de mentiras. No a la amnistía, que evoca los tiempos de Gesto por la paz, en los que un pequeño grupo, que fue aumentando poco a poco, se reunía en silencio cada vez que había un atentado de ETA. Guardar silencio era una acusación en toda la regla, una protesta muda y desarmada, como lo es ahora este rechazo a la amnistía, una ofensa cada vez más grosera que se va estirando como un chicle, un privilegio para amparar a unos políticos corruptos y de ultraderecha que buscan la impunidad. Guardar silencio es el mayor reproche posible, una vez las palabras parecen ya inútiles frente a quienes siguen abusando de ellas, retorciéndolas. Es renunciar a seguir dando razones cuando razonar se ha vuelto imposible y ya no sirve tratar de convencer al que no quiere ser convencido, porque la verdad no le conviene. Diez minutos en silencio son además un buen entrenamiento. Sin palabras, sin móviles, sin mensajes. Es encontrarse de pronto con uno mismo, sin escapatoria. Cualquier cambio, cualquier transformación interior o deseo de una vida mejor, una vida que no resida en la banalidad y en dejarse llevar, comienza por quedar en silencio. Sin silencio y retiro no es posible el autoexamen, el detenerse a pensar, el llegar a comprender, el lograr meditar. En el silencio, como cuando se retiran las aguas de un embalse, aparece el mundo sumergido: los anhelos, las heridas y los deseos auténticos. El silencio es el que posibilita las palabras, lo que les deja espacio, lo que las carga de valor y verdad. Sin silencio no es posible escuchar al otro, no hay diálogo. Es la vía de escape a la cháchara y la agitación constante, esa droga. Cada vez el silencio cobra más prestigio, conforme el ruido no para de aumentar. Pablo D’ Ors escribió una Biografía del silencio y tuvo un gran éxito, pues señaló que es la puerta de entrada a algo profundo y fértil. En la política actual, como en la propia vida, guardar silencio es la revolución.