"Personas importantes"

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Juan Gracia Armendáriz

Publicado el 21/01/2024 a las 05:00

Hay personas que pasan por nuestra vida sin rozarnos, como nosotros por la suya. Rayas en el agua. Simplemente, unos caminamos por una ribera y otros por la de enfrente; a veces alzas la mano y saludas, poco más. Para bien o para mal, nada tiene que ver en ello la cercanía o el parentesco; podemos convivir con auténticos desconocidos y, sin embargo, no compartir ADN con personas que nos dejan una honda huella de afecto. Esta semana falleció Miguel Bruned Monpeón, tío político (qué feo suena) de quien esto escribe. Las fotografías en blanco y negro de los álbumes familiares muestran a un hombre de rizos rubios, un tipo elegante de media sonrisa, que con los años adquiriría cierto parecido con Michael Caine. Cuando se une la proximidad afectiva y cierta química personal, lo más probable es que esa persona pase a ser alguien muy especial. Él lo fue para mí, más allá de su condición de periodista, profesión que ejerció durante más de treinta años como consejero y directivo del Heraldo de Aragón. Lo fue antes como observador de la Naturaleza, como aficionado a la ornitología, pasión que me trasladó en los años de formación. Era un gran contador de historias, que salpimentaba con ironía; un fabulador que prefería la imaginación a la realidad, aunque amara el periodismo, que era su pasión. Recuerdo la proximidad de su figura en los buenos y en los malos tiempos. Siempre cercano, fue una de las personas más generosas que haya conocido. Ejerció de figura paterna, de consejero y animador. El humor y la bondad eran dos rasgos que lo definían. Poco más se le puede pedir a alguien. Peleó durante años contra la enfermedad con el apoyo incondicional de su mujer Cristina e hijos, Miguel y Andrés. Sus nietos, como no podía ser de otra manera, lo adoraban. Me hubiese gustado decirles “Chavales, no olvidéis que vuestro abuelo era genial”, pero es seguro que ya lo saben. También ellos guardarán las huellas del afecto que dejan a su paso las personas buenas, o sea, las importantes.

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