"Las noticias de la actualidad me han llegado al cerebro deformadas por la fotofobia y los fosfenos"

Actualizado el 07/01/2024 a las 10:21
He pasado varios días con una migraña inédita, que aún perdura, acompañada con una percutiva palpitación que me duplica la visión, pero no el razonamiento. Así pues, las noticias de la actualidad me han llegado al cerebro deformadas por la fotofobia y los fosfenos. Nunca lo hagan, pero hoy con mayor razón: no se fíen de mi criterio. Sería tanto como hacerle caso al más borracho de la boda. Sea como fuere, escucho en la radio que un botarate golpeó una piñata con forma de dizque Sánchez. Se lía parda a causa de la definición de delito de odio. Pues no sé, la verdad, pero las imágenes sí recuerdan a las pinturas de Goya, que fue quien con más acierto plasmó el odio africano que prodigamos desde Alsasua a Cádiz, con quemas de monigotes y otros aquelarres más o menos siniestros. O quizá no sea un delito de odio y debamos admitir que cada cual es muy dueño de darle con un bate a sus demonios rellenos de paja. A todo esto, pasaron los Reyes Magos y me enteré a medias. Sí recuerdo que, a esa edad en que las dudas se ciernen sobre la magia, me pregunté cómo hablarían los Reyes de Oriente. Imaginé que lo harían con acento exótico. Qué va. En el asilo de las Hermanitas de la Caridad de Tafalla estaban repartiendo juguetes. Los tíos barbados hablaban con un acentico que tiraba de espaldas. Ahí comenzaron mis dudas teológicas. Entre pastillas de paracetamol del tamaño de mazapanes, se fue pasando la Nochevieja, y allá queda, con sus buenas intenciones siempre actualizadas y repetidas: una vida más sana. Para cuidar el sistema cardiovascular, no hay nada mejor que abstenerse de ver telediarios y la tertulia de Antonio García Ferreras. Sobre todo, por la música con que acompaña su programa, a ritmo de derrame cerebral. Me vine a Valencia tosiendo como una morsa y me recibieron siete grados de temperatura. Menos mal que aquí la gente es civilizada, no dice tacos y acostumbra a discutir sin sacar un mecagüen. Como mucho, te hacen un ninot y luego te queman, que no es delito de odio. De momento.