La moción divide al votante socialista
La encuesta expresa sobre la moción de censura elaborada por Cíes para ‘Diario de Navarra’ arroja que el 45% del electorado socialista rechaza el acuerdo con Bildu para entregarle el Ayuntamiento

Publicado el 30/12/2023 a las 05:00
El Partido Socialista de Navarra ha terminado 2023 brindando, literalmente, con EH Bildu para celebrar su nuevo matrimonio político de conveniencia. Por orden directa de Pedro Sánchez, la marca autonómica de su partido se ha echado en brazos del mundo abertzale regalándoles la alcaldía de Pamplona. La decisión, con permiso de la reciente entente con el independentismo catalán, es la de mayor riesgo y calado para el PSOE, pues une su destino y su futuro en los distintos gobiernos con los herederos políticos del terrorismo que dejó casi mil víctimas mortales en España. Con un pasado constitucionalista y tras sufrir sus militantes el zarpazo de ETA en sus propias carnes, está por ver si este giro radical convence al socialismo navarro. Y parece ser que no. Al menos, lo divide profundamente.
El sondeo encargado expresamente por 'Diario de Navarra' a Cíes sobre la moción de censura en el Ayuntamiento de Pamplona arroja un primer dato incontestable: el 45% de los propios votantes del PSN no comparte su cambio de postura sobre dar la alcaldía a Asiron. Y la cifra es aún mayor si se eleva la pregunta al total del electorado navarro: el 49% está en contra frente a un 45% que se dice a favor. El viraje histórico de los socialistas se polariza aún más si se pone el foco por zonas de la geografía foral. Así se da la paradoja de que en la Montaña el 67% de los encuestados aplaude la moción de censura en la capital mientras que en la Ribera, granero tradicional del socialismo, el 66% rechaza esta alianza con Bildu. En una siguiente entrega se analizará el castigo que sufrirían los socialistas entre sus propios votantes de celebrarse hoy nuevas elecciones.
La moción de censura constituye un instrumento constitucionalmente legítimo y políticamente posible en tanto que lo protagonizan partidos que forman parte del entramado institucional. Pero lo legal y lo factible no otorgan por sí solos la pátina de respetabilidad que debería exigírsele al desempeño de las responsabilidades públicas. Y así parece haberlo entendido el electorado foral cuando uno de los actores protagonistas en este obra es esa izquierda abertzale que llevaba sentenciados por asesinato en sus listas para el 28-M. Si el pacto es tan defendible hoy, ¿por qué cupo considerarlo vergonzante hace siete meses, cuando Sánchez se jugaba en las urnas su porvenir? Los votantes navarros tienen clara su opinión.