El Rincón
El mundo al revés
Mientras el PSN pierde credibilidad a manos llenas, Bildu gana poder a paladas. Fantástica operación.


Publicado el 24/12/2023 a las 05:00
El jueves, el PSN consuma la entrega del poder municipal en Pamplona a Bildu con el desalojo de la actual alcaldesa, Cristina Ibarrola (UPN), y el acceso al cargo del abertzale Joseba Asiron (Eh Bildu). Será el 28 de diciembre, pero es cualquier cosa menos una broma. El cambio de paradigma que representa esta decisión socialista sólo ha comenzado a aflorar en la política navarra. Y todas sus derivadas son malas. Muy malas.
Una bofetada moral. El PSOE no sólo ha roto los puentes con UPN, que sigue siendo el primer partido de Navarra, no lo olvidemos, sino que esta maniobra edifica un muro para dejarlo fuera de cualquier ámbito de poder. El PSN ha venido a indicar: Yo prefiero a cualquiera (Bildu incluido), antes que a vosotros. Y en Navarra, sin ultraderecha que sirva de excusa. Una bofetada moral que resuena especialmente dolorosa, gratuita e indignante y que han sentido en su propia cara casi la mitad de los navarros.
El desalojo del ayuntamiento no tiene ninguna fisura desde el punto de vista legal y aritmético. Se produce por la suma clara de los votos que, en democracia, es la única fórmula para tomar decisiones. Pero mantener una democracia sana incluye también saber que no todo vale. Y esta sacudida se adentra en terrenos muy peligrosos.
El PSN es la primera vez que cruza la línea roja de entregar el poder a la izquierda abertzale gracias a sus votos. Y lo hace, además, desde la mentira. Volviéndose atrás sobre todo lo dicho hasta ahora a sus votantes y al conjunto de la sociedad.
Demostración de fuerza. Son estas dos circunstancias las que han desbordado la discusión en los círculos políticos para llegar a la calle. Más de 10.000 personas asistieron a la concentración convocada por UPN en la plaza Consistorial el pasado domingo, a la que se sumó el PP con Feijóo a la cabeza. Esta demostración de fuerza, de músculo, evidencia que la sacudida ha impactado con fuerza entre los ciudadanos. Que no es inocua. Y, por eso, preocupa y descoloca a los estrategas que habían pronosticado que la sociedad “tragaría” sin rechistar. No ha sido así.
Porque este desalojo no tiene nada de “normal” y está forzado por la pura disciplina interna del PSOE que se sujeta en las ansiar de seguir en el poder. Y además, a cualquier precio, claro.
Así que lo único que no puede extrañar es la reacción de UPN, excesos verbales al margen, que también los ha habido. Las consecuencias que este movimiento iba a tener en el tablero político eran evidentes para todos. Lo que no cuela ahora es el pretendido victimismo del PSN. El mundo al revés, vaya. Cuando es el PSN quien pone al máximo de temperatura la olla y luego monta en cólera porque la comida quema al probarla.
Otra cosa es que el regionalismo tiene también que digerir la noticia sin caer en la tentación del ahora “cuanto peor, mejor” por pura responsabilidad hacia sus miles de votantes y al conjunto de Navarra.
Un PSN a la defensiva. De cualquier modo, la maniobra del PSN no es que sea arriesgada, como apuntó la presidenta María Chivite, es que puede convertirse en suicida. El poder en Navarra queda en un reparto bipolar orientado todo a la izquierda y a la extrema izquierda que tiene mucho de espejismo, pero también de ambiciones que quedan retratadas. María Chivite gobierna en el Palacio de Navarra y Joseba Asiron lo va a hacer en el Ayuntamiento de Pamplona.
PSN y Bildu han oficializado la pareja de hecho que ya son. Ahora ya, sin caretas. Pero sí con algunos complejos todavía, fruto de una trayectoria que se quiebra no por convicción, sino por conveniencia. A una Bildu exultante le acompaña estos días un PSN a la defensiva, con evidente preocupación por las consecuencias y muy reticente a ofrecer explicaciones. Es una diferencia abismal que debiera hacer reflexionar.
La muleta que Bildu necesita. Al PSN le convendría mirar hacia adelante y hacerlo con perspectiva. Va camino de convertirse en la muleta de Bildu. Están dando de comer y engordando a quien les van a retar pasado mañana no con una oferta electoral diferente, sino con una enmienda a la totalidad al modelo de Navarra que conocemos.
Los abertzales si que tienen “paciencia estratégica” y un trabajo planificado en pos del objetivo final: incorporar Navarra a Euskadi. Es decir, diluir la personalidad política de Navarra, que es fruto de una historia milenaria, y con ella su capacidad para gobernarse a sí misma, y hacer que las decisiones relevantes las tomen otros, en Vitoria o en Bilbao. Esa es la alternativa.
Bildu va escalando cotas de poder municipal y construye así la base desde la que saltar mañana al Palacio de Navarra.
Así que mientras el PSN pierde credibilidad a manos llenas, Bildu gana poder a paladas. Fantástica operación.