Deberes de Sánchez y Feijóo
Los apreciables acuerdos alcanzados este viernes entre los dos líderes nacionales, pese a contrastar con sus abismales diferencias, deben alumbrar algún destello pedagógico

Publicado el 23/12/2023 a las 05:00
La reunión del viernes entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, dio lugar a dos acuerdos muy destacables: la próxima tramitación de una proposición de ley conjunta para que la mención “disminuidos” desaparezca de una vez de la Constitución sin que ello dé pie a otros cambios en el texto de 1978 y la renovación del CGPJ, en sus integrantes y en su ley orgánica, bajo el consejo y supervisión de la Comisión Europea. Ello a pesar de que los socialistas continuarán en su empeño por cambiar de signo político en Pamplona y de que la iniciativa de desinflamar Cataluña mediante una amnistía que sugiere poco menos que un cambio de régimen seguirá tensionando al máximo la idea misma de convivencia. La democracia es un sistema de valores y de resultados. Está visto que su situación actual en España dista de la concordia. Las diferencias políticas tienden a enconarse cuando se buscan deliberadamente o se desprecian los marcos de encuentro institucionalizados a lo largo de más de cuatro décadas. La democracia se basa en el respeto hacia las minorías y en su consideración como aporte de riqueza para una realidad diversa sustanciada en mucho más que la tolerancia mutua. La amnistía parece consagrarse como condición inexorable para normalizar las relaciones en y con Cataluña porque aporta a Sánchez los escaños necesarios para seguir donde está. La moción de censura que el próximo jueves entregará a EH Bildu la alcaldía de Pamplona preludia una sucesión de gestos que depreciará los valores de la democracia a cuenta de unos resultados tan forzados como huérfanos de valor. Sánchez y Feijóo acordaron renovar letra y música respecto al CGPJ en sintonía con la UE. Ahora hace falta que las coincidencias superen, siquiera puntualmente, a las discrepancias. Que el desencuentro abismal entre los dos principales partidos deje alumbrar algún destello pedagógico. Para que los españoles recordemos que, como hace 45 años, siempre será mejor que los resultados de la democracia se atengan a valores sostenibles.